Hace cuatro años, la novela Las agujas de la noche puso en escena a Iván de Pablos, un inspector bebedor, amigo de las drogas y adicto al sexo, en una Sevilla muy distinta de la que brindan las postales. Tan extremo personaje regresa ahora con Manual para construir un infierno (NdeNovela), la nueva obra de Fernando Repiso ambientada en una tórrida capital hispalense. “Hace mucho calor en esta novela, pero no por la relación entre clima y criminalidad, sino porque, en Sevilla, el calor es un elemento inevitable. Es una de nuestras señas de identidad. Conforma nuestro carácter como ciudad, tanto físico como social. Hasta tenemos una variante muy nuestra, la calor, que es cuando ya no puedes más. Sevilla se organiza, se estructura y vive en función de las altas temperaturas”.
En este reencuentro con su antihéroe sevillano, Repiso siente que Iván de Pablos “es más Iván que nunca. Tras resolver el caso de Las agujas de la noche, se ha convertido en una celebridad local, colabora en un programa de radio y, obligado por su comisario, acude a terapia para rehabilitarse de sus adicciones y apenas sale de fiesta. Aunque desde el mismo inicio de la novela sabremos que todo es una farsa. Al mismo tiempo, en este Manual para construir un infierno, profundizo en sus relaciones personales y en su carácter. En parte, de ahí viene el título, porque supone un descenso tanto físico como psicológico en el que llevo a Iván al límite de sus fuerzas y, lo más grave y doloroso, al límite de su credibilidad como profesional, como padre, como compañero y como amigo. Si consigue remontar es algo que los lectores tendrán que averiguar, pero les adelanto que no se lo he puesto fácil”.






