Natalia Loizaga

24/07/2026 a las 01:23h.

«Una ola, otra ola... Pero si el calor no ha parado». «Hay que hacer 'surfing' con tantas olas». Es el diálogo que, pasada la una de la tarde, mantienen tres conocidos en una céntrica calle de Madrid, de esas en las que uno se ... pega a la pared en busca de la escasa sombra que regalan cornisas y alféizares. Aunque trivial, su conversación es reflejo de los días de verano en la ciudad, cuando el calor escala del asfalto a los zapatos y la ausencia de brisa marina hace del sol un arma imbatible. Caminar la capital en las horas centrales del día es cometido de valientes, insensatos u obligados. Y la hostelería lo sufre, porque son ya pocos los que reparan en ella hasta bien entrada la tarde. Quienes quedan en la ciudad aguardan a la noche para salir. Así, el ocio nocturno se alza vencedor en la batalla de los madrileños contra el calor.

Hostelería

Ola de calor