Celia Arcos |
Madrid (EFE).- Los bares españoles atraviesan un verano tórrido en el que las altas temperaturas han vaciado las terrazas de zonas del interior del país, una realidad que ya se deja notar en sus cajas y en el tique medio; convive con otro problema más generalizado, la imposibilidad de algunos establecimientos de abrir las cocinas ante la falta de personal.
La hostelería afronta el ecuador de un agosto que ha estado marcado por el fuerte calor; desde comienzos de mes, España ha vivido una larga ola de calor que ha dejado en gran parte del territorio avisos rojos por altas temperaturas.
Al inicio del verano, la patronal Hostelería de España ya observaba una tendencia hacia un aumento del consumo turístico más alto en zonas de clima más templado y mayor moderación en las de climas más cálidos, no obstante, las altas temperaturas han desdibujado el mapa, dejando alertas por todo el país.
Por ejemplo, durante el puente del 15 de agosto, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) activó alertas de calor en todas las comunidades autónomas.







