�Estaba ah�, en mis manos�, dice Edilson Sousa da Costa (40 a�os) al recordar el d�a que rechaz� la plaza tras opositar para M�dico Interno Residente y especializarse en medicina de familia y atenci�n primaria. En su relato repasa lo que lo llev� a estar ese viernes enviando el correo para desistir de la plaza tres d�as antes de empezar a trabajar en Ibiza: �Para encontrar un piso ten�as que dar por adelantado los 11 meses y eran valores absurdos... �C�mo voy a dar m�s de 20.000 euros en un mes?�, recuerda sobre la odisea de conseguir un techo para su mujer y sus hijos de siete y nueve a�os. Y es que el sueldo base de un residente de la salud ronda los 1.300 euros, mientras que le ped�an 1.900 euros por un piso de dos habitaciones.Con un panorama adverso, su sue�o se desplom�, al igual que el de m�s de un tercio de opositores que se ven obligados a rechazar o postergar la plaza que obtuvieron por el alquiler en ciudades donde los precios est�n disparados, seg�n el estudio Perspectiva y Retos del Empleado P�blico en Espa�a de Supera Oposiciones. Una p�rdida de talentos que hoy amenaza al pa�s y que en muchos casos, si no rechazan la plaza, los empuja a vivir en condiciones �casi insostenibles� por mantenerla de por vida.Pasados al menos tres meses tras ver sus sue�os rotos, Costa vive a las afueras de Barcelona, trabajando como m�dico en el sector privado mientras vuelve a estudiar para presentarse de nuevo al examen. �Es muy triste que despu�s de estudiar durante seis a�os una carrera, preparar la oposici�n, entrar y elegir una plaza, no pueda asumir el compromiso. Lo veo como una p�rdida de talentos�, reflexiona. En su opini�n, el Estado deber�a ofrecer alternativas habitacionales para fidelizar a los residentes, advirtiendo que esta barrera es lo que provoca que muchos terminen fuera de Espa�a.Alquilar una habitaci�n en la isla ya supera los 1.000 euros al mes y un piso ronda los 2.100 euros. Adem�s, seg�n Idealista, el coste del alquiler en Baleares es de 20,2 euros/m�. Es por esto que hace m�s de dos semanas el Gobierno acord� incrementar en un 100% la indemnizaci�n por residencia para los funcionarios que hoy viven este descalabro en Mallorca, y para los destinados en Menorca, Ibiza y Formentera. Si bien, la medida beneficia a 11.176 empleados p�blicos y permite que perciban las mismas indemnizaciones por residencia que los funcionarios destinados en Canarias, este acuerdo no termina de resolver el salto al vac�o al que se enfrentan los opositores y funcionarios con plaza en toda Espa�a.Del trabajo a la caravana�Prefiero dormir en mi autocaravana�, dice Marina Mej�as (45 a�os) a EL MUNDO, al pasar por su cabeza el hecho de pagar un piso en Marbella. Esta interina en obstetricia en el Hospital Universitario Costa del Sol, no tiene -ni quiere- una plaza fija en esa ciudad. Su objetivo es �aguantar� el tiempo suficiente para sumar los puntos que le permitan trasladarse a un hospital m�s cercano a su casa, ubicada en Estaci�n de Salinas, en la frontera malague�a con Granada. Lo que ten�a claro es que su sueldo no era suficiente para el mercado inmobiliario marbell�: �All� los alquileres rondan por una habitaci�n los 1.000 euros. No iba a pagar eso�, confiesa.Autocaravana aparcada en la explanada frente al Hospital Costa del Sol, Marbella.Mart�n MesaHoy los precios en la provincia de M�laga son inasumibles. En Estepona cuesta un 122% m�s que hace cinco a�os alquilar una vivienda y el precio medio de toda la provincia hace imposible que cualquiera pueda residir all�: un piso de tres habitaciones cuesta en torno a los 1.800 euros al mes y, si un interino como Mej�as quisiera alquilar un estudio para tener cerca su puesto de trabajo, tendr�a que abonar 1.100 mensuales, seg�n el �ndice Inmobiliario de Fotocasa.Ante esta barrera, Mej�as encontr� su propia v�a de escape aparcando su autocaravana en la explanada exterior del Hospital Costa del Sol, donde trabaja. Y no est� sola. Al menos seis compa�eros m�s pernoctan a pocos metros, y otros tantos lo hacen en sus coches en las plantas subterr�neas del parking. Para no tener que pasar demasiados d�as viviendo all�, Mej�as hace lo que en la jerga profesional se llaman �dobletes�: empalma jornadas laborales de 15 y hasta 17 horas seguidas para cubrir su cupo cuanto antes y poder volver a Estaci�n de Salinas. Pese a ello, agrupando los d�as libres para poder volver con sus dos hijos, gasta unos 400 euros mensuales en combustible.Pese a tantas horas seguidas de trabajo, el descanso se le antoja casi imposible. Suele terminar su turno de noche a las siete y media de la ma�ana, llega a la explanada, se ducha y se acuesta, pero el alivio no es real. Al no tener permiso para conectarse a la red el�ctrica del hospital, su aire acondicionado est� de adorno. A medida que avanza el d�a, el sol calienta la �caja de metal� -as� llama a su caravana- hasta rozar los 40 grados. �A las 11 de la ma�ana estoy despierta, porque te empiezas a ahogar�, lamenta la interina. Sin embargo, se sigue considerando a s� misma �una privilegiada� por el simple hecho de no entregarle su n�mina a un arrendador. Mientras tanto, el ruego de este campamento de caravanas es apenas una cuesti�n de supervivencia: �Una toma de luz es lo �nico que pido�, sentencia. Ella es el ejemplo de este colapso expuesto por el Sindicato M�dico de M�laga: de 105 plazas de larga duraci�n ofertadas para m�dicos de familia reci�n salidos del MIR en el Distrito Costa del Sol, �nicamente se aceptaron 6 (un 5,7%). Este d�ficit sostenido deja vac�as las consultas y provoca que centros como el servicio de urgencias de Las Lagunas acumulen esperas de hasta seis horas por falta de profesionales.La otra cara de la moneda son aquellos que deciden no renunciar y aceptan el destino, asumiendo el impacto en su calidad de vida. La historia de David Andr�s (45 a�os) ilustra esto. Tras aprobar la oposici�n como ayudante de instituciones penitenciarias a trav�s de la academiadeprisiones.es, tuvo que dejar su hogar en Burgos para incorporarse a su plaza en la prisi�n de Soto del Real, en Madrid. Su aterrizaje en la capital implic� �vivir m�s de dos meses de hotel en hotel�, volviendo a su ciudad solo los fines de semana, mientras intentaba encontrar un techo para su mujer y su hija de 15 a�os. En un mercado saturado, lleg� a visitar m�s de 15 propiedades, compitiendo con hasta 50 personas y vi�ndose obligado a redactar cartas para explicar a los arrendadores su situaci�n.Finalmente, logr� alquilar un piso en la zona de la A-6 por el que paga 1.800 euros mensuales, devorando pr�cticamente los 2.000 euros de su n�mina: �Aceptar esto es elegir entre mantener tu plaza o darle de comer a tus hijos�. Pese a las deficiencias del inmueble en el que no hay respuesta por parte del arrendador, pues ambas partes saben que la escasez de oferta no le deja alternativas. �El propietario puede alquilarte lo que quiera. O lo coges o te vas debajo de un puente�, resume.Se mantiene gracias a los ingresos de su mujer y espera que en unos a�os se resuelva un concurso de traslado, ya que, si rechaza la plaza ahora, corre un grave riesgo de perderla para siempre. Juan Carlos Romero, director docente de Supera Oposiciones y coautor del estudio: �Con aprobar no es suficiente; eliges plaza en funci�n del ranking, y si quedas el antepen�ltimo, te vas donde toque�. Por un lado, un 73% defiende la creaci�n de sedes estatales fuera de las grandes capitales para descentralizar el talento. Por otro, un 52,5% apuesta por el teletrabajo para garantizar la movilidad sin forzar mudanzas obligadas.