Para muchas personas, esta postura suele ser ideal para conseguir la relajación que les permita dormir. (Crédito: Magnific / Imagen referencial) Dormir unos minutos después del almuerzo es una costumbre que muchas personas adoptan para recuperar energías, pero ese breve descanso podría ofrecer mucho más que una sensación de alivio. Diversas investigaciones científicas han comenzado a demostrar que una siesta bien aprovechada favorece procesos clave del cerebro relacionados con la memoria y el aprendizaje. Eso sí, la duración del descanso resulta determinante, ya que dormir demasiado o muy poco puede reducir los beneficios que los especialistas han identificado para nuestra salud.