Colonizaciones, migraciones, esclavitud y capitalismo han convertido Brasil en uno de los principales productores de alimentos del mundo. Tradiciones indígenas, africanas, europeas y asiáticas se han ido mezclando durante siglos para moldear una cultura culinaria basada en pescado, marisco, maíz, mandioca, arroz o huevos de gallina.Ciudades como Joinville (antigua colonia Doña Francisca) y São Francisco do Sul, situadas en la bahía de Babitonga, en el estado de Santa Catarina, tiene una concentración única de sitios arqueológicos que contribuyeron a las ricas tradiciones gastronómicas y los hábitos alimentarios de Brasil.Restos conservados en más de 180 vasijasArqueólogos de la Universitat Autónoma de Barcelona han analizado restos moleculares conservados en más de 180 vasijas procedentes de esta región para descubrir qué cocinaban las distintas comunidades hace más de un siglo. Los resultados muestran que las desigualdades sociales quedaron marcadas en la comida.“Los alimentos variaba según el origen y el estatus social de las personas”, escriben en un artículo publicado en la revista Royal Society Open Science. Las comunidades indígenas y africanas dependían más de los recursos marinos, mientras que los inmigrantes europeos consumían principalmente vegetales y productos terrestres.Restos de cerámica analizados por los investigadores de la UAB Royal Society Open ScienceLa investigación ha logrado reconstruir parte de esta historia analizando alimentos conservados en cerámicas usadas entre finales del siglo XIX y principios del XX en la bahía de Babitonga, que abarca aproximadamente 160 km2 y alberga los mayores remanentes de manglares del estado y sustenta una alta biodiversidad.La pesca y la recolección de mariscos, junto con el cultivo de plantas y la caza, han sido componentes centrales de la economía local del sur de Brasil desde la época preeuropea y también durante gran parte del período colonial.Lee tambiénLos especialistas de la UAB han analizado los lípidos conservados en más de 180 fragmentos cerámicos y las proteínas presentes en una selección de estas piezas. Así pudieron identificar qué tipos de alimentos fueron cocinados o almacenados en los recipientes.Los resultados muestran diferencias claras entre unas comunidades y otras. Las vasijas moldeadas a mano-asociadas a comunidades indígenas, afrodescendientes y lusobrasileñas- presentan una mayor presencia de recursos marinos, como pescado y marisco, además de maíz.Distintos platos tradicionales brasileños hechos con carne, pescado, productos vegetales... Mateus Andre / iStockphotoLas cerámicas elaboradas al torno, en cambio, utilizadas principalmente por los inmigrantes alemanes, reflejan una mayor presencia de cultivos y productos de origen terrestre, incluyendo carne y, en algunos casos, lácteos.El análisis molecular permitió ir un paso más allá e identificar alimentos concretos cocinados hace más de un siglo, como peces de la familia de las corbinas, huevos de gallina y biomarcadores compatibles con el procesamiento de maíz, arroz, mandioca, judías, frutas y hortalizas, y grasas animales.Profundas diferencias sociales y culturales“Los restos conservados muestran que la alimentación cotidiana reflejaba las profundas diferencias sociales y culturales que caracterizaban al Brasil de finales del siglo XIX. La arqueología molecular nos permite recuperar una parte de esta historia que difícilmente aparece en las fuentes escritas”, dice André Colonese, coautor del estudio.Esta brecha resulta particularmente llamativa dadas las profundas transformaciones que moldearon el país desde el siglo XVI, incluyendo la erradicación de las poblaciones indígenas, la introducción de sistemas agrícolas europeos, sucesivas oleadas de inmigración y, más recientemente, la industrialización y la globalización.Desigual acceso a los alimentosLas diferencias observadas, dicen los expertos, no responden sólo a preferencias culinarias, sino también al desigual acceso a los alimentos. El ganado y determinados cultivos estaban más vinculados a la propiedad privada y a una economía de mercado en expansión. La pesca y el aprovechamiento de recursos costeros ofrecían una fuente de alimento más accesible para las comunidades con menos recursos.Los resultados recogidos en este estudio sugieren que todos estos alimentos tuvieron un papel fundamental para garantizar la subsistencia de muchos hogares en un contexto marcado por importantes desigualdades sociales hace más de un siglo y que ayudan a explicar la diversidad culinaria que caracteriza a Brasil en la actualidad.Periodista