En el Gobierno y en el PSOE cuentan las horas para que la llegada del verano les permita desaparecer del escrutinio público. Con una conversación mediática cada día más asfixiante, el Congreso de los Diputados celebra este jueves el último pleno de la temporada y los diputados del Grupo Socialista acudirán con el deseo íntimo de pasar inadvertidos en un pleno en el que el Ejecutivo —que no estará presente— volverá a cosechar una importante derrota parlamentaria, la segunda consecutiva sobre la senda de déficit. El motivo no es tanto la enésima demostración de que el Gobierno no cuenta con apoyos parlamentarios para gobernar, sino la ausencia de explicaciones solventes sobre el último gran escándalo de corrupción: el caso Zapatero. La clave de este clamor en el PSOE está en el giro de los acontecimientos propiciado por las declaraciones de "los julios" (Martínez Martínez, dueño de Análisis Relevante y presunto testaferro del expresidente, y Martínez Sola, presidente de Plus Ultra), porque, aunque el oficialismo gubernamental le quita importancia, en el partido aumenta el desánimo ante la caída del proclamado como "faro moral" y el temor a que el Gobierno esté de alguna manera implicado, dado que el rescate de la aerolínea venezolana fue aprobado por el Consejo de Ministros. La "asimetría" con Santos Cerdán En el Grupo Socialista, mayoritariamente afín a Sánchez, empieza a no entenderse la defensa cerrada que el Gobierno hace de Zapatero. El último ejemplo son las declaraciones de la número dos del PSOE y líder del partido en Andalucía, María Jesús Montero, que a pesar del giro de los acontecimientos reafirmó su "confianza" en Zapatero porque la estrategia de "los julios", a los que definió como "las personas que hoy declaran ante el juez", está tratando de seguir "la estela de Víctor de Aldama". "Con cualquier otra persona del PSOE se habría terminado muchísimo antes", afirman desde la bancada socialista Siempre en conversaciones privadas, los socialistas consideran que existe una "enorme asimetría" entre el trato que el partido ha dispensado a otros dirigentes salpicados por la corrupción y el que está recibiendo el expresidente. Más allá del caso de José Luis Ábalos, molesta especialmente "cómo se dejó caer a Santos Cerdán cuando sólo había un informe de la UCO, y cómo se está protegiendo a Zapatero cuando lo de Santos era un 10% de lo que hay sobre él". TE PUEDE INTERESAR "Con cualquier otra persona del PSOE se habría terminado muchísimo antes", afirman desde la bancada socialista, desde donde "no se entienden las constantes apelaciones a la presunción de inocencia, como las últimas de Montero: la gente ya empieza a ver que son declaraciones sospechosas", insisten. La pregunta entre la dirigencia del PSOE, mucho más allá del Congreso y del Senado, bebe de una realidad que se vive en el partido desde hace algunas semanas: "Es muy difícil ir al bar y tener que explicar lo que no tiene explicación. Si no la dan desde Ferraz o desde Moncloa, ¿cómo lo vamos a explicar nosotros?", afirma a este periódico un alcalde decepcionado ante el cierre de filas de la dirección del partido. En este contexto, en el PSOE existe un clamor contra la sobreprotección a Zapatero: "¿Por qué este señor no pide la baja del partido o por qué no le damos de baja nosotros si está incumpliendo los propios estatutos de la organización?", se preguntan antes de admitir que "empieza a ser bastante insostenible internamente". No obstante, no son ingenuos y entienden que Zapatero no es uno más en el partido, por muy secretario de Organización que fuera Santos Cerdán. "¿Qué motiva que eso no se haga con Zapatero? Obviamente, hay una variable que es la Presidencia del Gobierno y que es uno de los grandes baluartes de esta etapa". En las filas socialistas hay dos temas más de conversación en relación con Zapatero. El primero tiene que ver con su estado de ánimo, y la idea preponderante es que "está muy solo y muy tocado, aunque centrado en su defensa". Y, precisamente, el segundo está relacionado con la estrategia no tanto judicial —está buscando la nulidad— como mediática y social del expresidente: "Se centrará en que es víctima de una persecución internacional promovida por USA y lo relacionarán con Palestina y Venezuela", afirman a este periódico distintas voces en el Congreso. "Los excesos judiciales y esa doble vara de medir cuando se trata de la izquierda propician una reacción a la defensiva" No obstante, en ambas cámaras del Parlamento aún sigue habiendo dirigentes de segunda fila dispuestos a mantener el fuerte públicamente. Son los que se agarran a la teoría del lawfare, aunque admitan que el caso Zapatero "ha hecho mucho daño". "La gente está jodida, pero se agarra al 'que nos dejen ya en paz'. Los excesos judiciales y esa doble vara de medir cuando se trata de la izquierda propician una reacción a la defensiva: van a por nosotros". Esta tesis establece el comienzo en la sentencia contra el ya ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, el origen de una "nube que lo intoxica todo". Aun así, hasta los más cafeteros en las filas del PSOE admiten que hay dos asuntos que les han hecho "mucho daño": el caso Ábalos y el caso Zapatero. En el Gobierno y en el PSOE cuentan las horas para que la llegada del verano les permita desaparecer del escrutinio público. Con una conversación mediática cada día más asfixiante, el Congreso de los Diputados celebra este jueves el último pleno de la temporada y los diputados del Grupo Socialista acudirán con el deseo íntimo de pasar inadvertidos en un pleno en el que el Ejecutivo —que no estará presente— volverá a cosechar una importante derrota parlamentaria, la segunda consecutiva sobre la senda de déficit. El motivo no es tanto la enésima demostración de que el Gobierno no cuenta con apoyos parlamentarios para gobernar, sino la ausencia de explicaciones solventes sobre el último gran escándalo de corrupción: el caso Zapatero.
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