La costa del sur de Francia reúne varios municipios estrechamente ligados al Atlántico, aunque cada uno se relaciona con el mar de forma diferente. Entre Bayona y Biarritz se sitúa Anglet, una localidad que combina zonas residenciales, espacios naturales y un frente marítimo que se mantiene activo durante todo el año, tanto para vecinos como para visitantes y deportistas. Su ubicación privilegiada permite además pasar en pocos minutos del entorno urbano a las playas o a los pinares cercanos al océano.

El litoral se extiende a lo largo de 4,5 kilómetros y agrupa once playas con rasgos distintos. Algunas están junto a áreas con servicios, comercios y paseos, mientras que otras se ubican en zonas menos urbanizadas, próximas a dunas, campos de golf o áreas forestales. A esta franja se suman cerca de 230 hectáreas de bosque y un espacio natural protegido, una distribución que explica el peso que tienen tanto el mar como las zonas verdes en la identidad del municipio.

Aun así, el elemento que más proyección ha dado a Anglet es el surf. La localidad empezó a ganar relevancia en esta disciplina a partir de los años sesenta y, desde entonces, ha desarrollado una estructura que incluye escuelas, tiendas especializadas, talleres de fabricación de tablas y competiciones. Este recorrido ha llevado a que se la considere la capital del surf de la Costa Vasca, una denominación ligada tanto a su historia como a la continuidad de esta actividad durante gran parte del año.