Un pueblo construido en espiral alrededor de una fortaleza medieval. Lagunas que se tiñen de rosa durante el verano. Ostras recién abiertas frente al agua. Senderos entre viñedos y pinares. Una abadía cisterciense escondida entre montañas. Y un château rodeado de viñas desde el que descubrir uno de los territorios con más personalidad del Mediterráneo francés. Todo ello, a apenas dos horas y cuarenta minutos de Barcelona.

Llegar tan cerca para descubrir algo tan diferente

El camino de acceso atraviesa los viñedos antes de alcanzar Château Capitoul, situado entre Narbona y Gruissan.

Lugares de Aventura

Dos horas y cuarenta minutos después de salir de Barcelona llegamos a Château Capitoul, un dominio vitivinícola situado en el macizo de La Clape, entre Narbona y Gruissan. Cuesta creer que un trayecto tan corto baste para encontrarse con un paisaje tan distinto.