Hacer acopio de lecturas veraniegas en una librería no es igual de fácil para alguien que vive en Usera que para quien lo hace en el centro o en Chamberí. Lo sabe cualquiera que camine por las calles de Madrid con actitud observante, pero la profundidad de la brecha se aprecia mejor a la vista de la estadística. En el censo de actividades de locales comerciales del Ayuntamiento de Madrid aparecen 509 establecimientos cuya actividad es la venta de libros. En este listado, en el que están excluidas grandes superficies, se aprecia a simple vista una gran desigualdad en la distribución de las librerías a lo largo de la ciudad.
El distrito Centro es el de mayor densidad librera, con 152 establecimientos, mientras que Moratalaz y Vicávaro solamente cuentan con tres librerías para todos sus vecinos. En realidad, solamente los distritos de Chamberí y Salamanca destacan sobre el resto, donde hay muy pocas librerías, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de las que están en los barrios son en realidad papelerías con sección de libros, que cumplen una gran labor, pero suelen tener una selección escasa y limitada a las novedades. Solo el barrio de Universidad (Malasaña) tiene 38, tantas como la suma de varios distritos juntos.







