Alerta. Nueva tendencia vacacional detectada online: el pantallazo al termómetro del móvil marcando 20 grados o el atardecer en sudadera ocupan ya el lugar que en su día perteneció a las #LegsOnTheBeach, aquellas piernas bronceadas fácilmente intercambiables por salchichas. La nueva imagen del verano aspiracional parece estar asociada al “fresquito” y al “qué gusto dormir tapado”.

Después de ver durante semanas cómo las temperaturas van alcanzando un récord tras otro y el país –y medio mundo– se ahoga en un mar de olas de calor, a causa de una crisis climática cada vez más grave, es entendible el anhelo de encontrar un poco de aire fresco más allá del centro comercial. Cómo no empatizar, empezando por no votar a partidos que niegan o minimizan el cambio climático. Incluso en Galicia se están alcanzando este verano temperaturas más propias de Andalucía o Castilla-La Mancha.

Lo que cuesta un poco más digerir es la postal completa que se vende por parte de quienes acumulan cientos de miles de seguidores dado el nivel de banalidad. “El norte como concepto abstracto”, denunciaba en un vídeo la creadora de contenido Celimonde, siempre crítica con el universo influencer. “Es como cuando África de repente es un país”, comparaba la asturiana, harta de esa simplificación insultante hacia regiones tan diversas. ¿Por qué nadie se refiere a “veranear en el este” cuando viaja a Denia o Menorca?