Las temperaturas cada vez más extremas del verano hacen que muchas personas se hayan replanteado las típicas vacaciones de sol y playa, que durante décadas han protagonizado la época estival. La primavera de 2026 fue la segunda más calurosa desde que existen registros y el inicio de la etapa estival, marcada por las olas de calor que han azotado a la Península Ibérica, no ha ofrecido un respiro. Un clima que, entre otras consecuencias, afecta profundamente al descanso y la salud mental, además de resultar un riesgo para la salud física de las personas más vulnerables. Por ello, buscar un destino en el que poder disfrutar de un ambiente más suave, desde luego, no es un mal plan.PublicidadLa tendencia es clara y, como suele suceder en estos caso, incluso se ha acuñado un nombre para definirla: coolcation. Esto es, la mezcla de fresco (cool, en inglés) y vacaciones. Así, países que tradicionalmente no tenían la pujanza turística que sí tenía el sur de Europa se han logrado posicionar como el lugar al que escaparse, paradójicamente desde destinos habituales como España. Un signo ineludible de los tiempos actuales y la emergencia climática en la que vivimos. Estos son los destinos perfectos para escapar del calor.Lituania y los países bálticosLos países bálticos, situados al norte de Europa, destacan por su clima templado en los meses de verano (máximas de 25 grados durante el día que pueden bajar hasta los 11 grados por la noche). Se trata, además, de tres países pequeños, que se pueden visitar en profundidad o en una suerte de road trip conectando sus principales ciudades en coche o en autobús. Sin duda alguna, se trata de un destino emergente debido a su mezcla de culturas autóctonas, patrimonio medieval, pasado soviético y alrededores verdes. Una mezcla de naturaleza y arquitectura tradicional local que los convierten en un destino único.Lituania, el mayor de los tres, combina ciudades vibrantes como Vilna, de ambiente universitario y que cuenta con uno de los cascos históricos barrocos más extensos de Europa, con espacios naturales como el istmo de Curlandia, una lengua de arena única frente al Báltico. Letonia, por su parte, destaca por Riga, una capital de aire modernista y creativo que convive con extensos bosques y playas salvajes en la costa de Jurmala. Estonia completa el trío con un perfil más nórdico, donde Tallin sorprende por su impecable ciudad medieval. Tres identidades distintas pero complementarias que comparten, además, el uso del euro, lo que resulta especialmente cómodo para el viajero español.PublicidadIrlandaA Irlanda se le llama la isla esmeralda y no es difícil averiguar por qué. El verde es el color de su bandera, también el de sus parajes. Un rico patrimonio natural cuyas temperaturas medias en verano suelen moverse entre los 15 y los 25 grados durante las horas diurnas, bajando incluso por la noche. Una opción ideal para aquellas personas que deseen combinar naturaleza, cultura y el placer de ponerse una chaqueta cuando anochece.Sus atractivos son muchos y variados. Así, Dublín es una gran capital europea, con todos sus pros y contras, aunque conserva algunos de los rasgos distintivos irlandeses que la convierten en única, como su vasta tradición literaria, reflejada en el monumental Trinity College, sus pubs tradicionales, muchos de ellos ya fuera del turistificado Temple Bar, o la historia escrita a través de sus dos catedrales. No falta quien defiende que la esencia de Irlanda se halla fuera de la capital, en localidades como Galway, Cork, Sligo o Derry. De hecho, la posibilidad de visitar Irlanda del Norte, un territorio tan complejo como apasionante, es otro de los atractivos de viajar a la isla.PublicidadIslandiaIslandia es uno de esos destinos de moda a los que todo el mundo quiere ir, con los riesgos que ello conlleva. No obstante, en el país nórdico es muy cuidadoso con su ecosistema único, por lo que todavía se puede disfrutar en toda su plenitud. Lo cierto es que la isla es muy popular en invierno, pues son muchos los que viajan hasta sus vastos parajes en busca de auroras boreales. Quienes viajan en verano tienen la recompensa de escapar al calor que azota a la Península Ibérica (las temperaturas oscilan entre los 10 y los 15 grados).Eso sí, hay que tener en cuenta que, en verano, algunas partes del norte de Islandia llegan a contar con hasta 24 horas de luz solar. El llamado sol de medianoche, que puede ser un atractivo pero también un condicionante para aquellas personas que deseen descansar en sus vacaciones. El clima templado de Islandia hace que sea ideal para descubrirla en bicicleta durante el verano. Un plan reservado para las personas más aventureras, pero que tiene la recompensa de transitar y pernoctar en paisajes que parecen salidos de una película de ciencia ficción.Los fiordos noruegosLos cruceros poseen entusiastas y detractores. No obstante, incluso las personas más reticentes a este modo de vacaciones, suelen encontrar una excepción: un crucero por los fiordos noruegos. ¿Por qué? Muy fácil, es la manera más eficiente de disfrutar de este espectáculo natural en toda su plenitud. El barco permite llegar a zonas por las que no se puede en carretera, además de ofrecer una panorámica privilegiada de toda la costa.A ello se suma la experiencia de navegar entre paredes de roca que se elevan cientos de metros sobre el agua, cascadas que caen directamente al fiordo y pequeños pueblos de postal que parecen detenidos en el tiempo. La combinación de naturaleza abrupta, silencio y paisajes casi irreales convierte el recorrido en algo difícil de replicar por otros medios. Sin embargo, no es una opción para todos los bolsillos: tanto el propio crucero como el coste de vida en Noruega, uno de los países más caros del mundo, pueden elevar notablemente el presupuesto del viaje.KirguistánPublicidadKirguistán, en pleno corazón de Asia Central, ofrece veranos moderados gracias a la altitud de sus valles y cordilleras, con temperaturas medias que suelen moverse entre los 15 y los 25 grados durante el día. Es un destino perfecto para quienes buscan escapar del calor sin renunciar a grandes paisajes: lagos alpinos como Issyk-Kul, praderas infinitas y montañas que dibujan horizontes casi cinematográficos. A ello se suma la posibilidad de sumergirse en la cultura nómada, durmiendo en yurtas tradicionales y recorriendo antiguas rutas de la Ruta de la Seda a pie, a caballo o en vehículo.Otro de sus grandes atractivos es que, a diferencia de otros enclaves de montaña más consolidados en el circuito turístico, Kirguistán sigue siendo relativamente económico en cuanto a alojamiento y comida. Eso sí, el viajero debe contar con una infraestructura menos desarrollada que en Europa occidental y con desplazamientos que pueden ser largos, lo que exige cierta capacidad de adaptación. Quienes estén dispuestos a asumir ese pequeño reto logístico, se encontrarán con uno de los mejores ejemplos de coolcation fuera del continente europeo.
‘Coolcation’ o los destinos perfectos para escapar del calor este verano 2026
Cada vez son más las personas que están cambiando el tradicional sol y playa por un respiro del calor que abrasa a la Península Ibérica.








