Ciudad abiertaEl oficialismo quiere sembrar dudas sobre las motivaciones de quienes, para aliviar su situaci�n procesal, se�alan a figuras del PSOEJos� Luis Rodr�guez Zapatero llegando a la Audiencia Nacional.EFEActualizado Mi�rcoles,
julio
22:35Audio generado con IALa estrategia de defensa del PSOE consiste en denunciar otras estrategias de defensa. Lo vimos con la reacci�n a las acusaciones de V�ctor de Aldama en los procesos vinculados a Jos� Luis �balos. Y ahora se ha vuelto a ver con la confesi�n del antiguo socio de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero y de los directivos de Plus Ultra, quienes implican al ex presidente en el muy irregular rescate de la aerol�nea. Los dirigentes socialistas que se han pronunciado sobre estos testimonios han sugerido que responden a un mero intento de obtener un trato m�s beneficioso por parte del tribunal. La ex ministra Mar�a Jes�s Montero incluso vincul� la declaraci�n de Julio Mart�nez con el precedente -negativo, a su parecer- que habr�a supuesto la sentencia del caso Mascarillas. Recordemos que, para el universo sanchista, es mucho m�s llamativo el trato de favor a Aldama que la condena por corrupci�n a un ministro nombrado por S�nchez. Una corrupci�n que, encima, se habr�a desarrollado bajo las narices de todo el Gobierno, presidente incluido.El caso es que el oficialismo quiere sembrar dudas sobre las motivaciones de quienes, para aliviar su situaci�n procesal, se�alan a figuras del PSOE. Como si esto no nos llevara a preguntar por las motivaciones que tiene el propio PSOE para sembrar esas dudas. Porque hubo un tiempo en el que al socialismo le gustaban los delincuentes que colaboraban con la Justicia; el ministro Bola�os defendi� el indulto al denunciante de la G�rtel se�alando que �quien colabora con la Justicia tiene el apoyo del Gobierno�. En cuanto las confesiones han empezado a da�ar pol�ticamente al PSOE, sin embargo, el discurso ha cambiado. Y si pasamos de repasar motivaciones a examinar credibilidad, habr� que preguntarse por la de un partido que cuenta entre sus �ltimos secretarios de Organizaci�n a �balos y a Santos Cerd�n. Un partido que no destap� ni uno solo de los casos en los que se ha visto implicado, y que incluso habr�a montado la cloaca de Leire para interferir -mediante un amplio cat�logo de delitos- en varios de ellos. Las acusaciones del PSOE, en realidad, ofrecen un espejo esclarecedor. Nos recuerdan hasta qu� punto, desde hace un par de a�os, todo el discurso gubernamental est� planteado como una vasta estrategia de defensa. Y quiz� no solo pol�tica.







