Actualizado S�bado,
mayo
23:08Los casos judiciales que afronta el PSOE forman ya m�s que pila, montanera. No es de extra�ar que ante tal acumulaci�n est�n desorientados. Llueven piedras y no escampa. Caen desde todos los lados y no encuentran cobijo. En situaciones as�, conviene encogerse y protegerse la cabeza, m�s que nada para tratar, en la medida que se pueda, de salir lo menos magullado posible. En esta ocasi�n, sin embargo, la reacci�n empieza a ser otra: manotear a lo loco, a ver si de esa manera se esquivan los porrazos. Mal asunto.En La Moncloa, cegados por la impotencia, decidieron elaborar un argumentario muy echao p'alante. Apostaron por el contraataque del necio. Pensaron que a coz limpia podr�an detener el torment�n. Lo llaman estrategia y no lo es. Lo llaman defensa y tampoco lo es. Se trata m�s bien de una pataleta descontrolada y obcecada por la rabia que cada uno luego interpreta a su estilo. Y hay donde elegir.Ah� tenemos al m�s arrojado. El ministro Puente, a quien no le adorna la virtud de la moderaci�n, se despach� sin recato a base de mamporros. Dibuj� un cuadro de oscura conspiraci�n, artima�as y m�todos no democr�ticos, fraguados en no se sabe qu� sucia sentina, para derribar al Gobierno. A continuaci�n, para imprimir fuerza a su acusaci�n, remach� campanudo: �Yo no me chupo un dedo; no vamos a doblegarnos�.Despu�s, fue el turno del sosegado. El president Illa, con su aire de profesor y sus modales de seminario, puso rostro serio y repiti�, eso s�, sin toque tabernario, la cantinela. Tambi�n �l enton� el �no nos doblegar�n� y dej� caer suavemente la teor�a de que lo que ahora cerca al PSOE y al Gobierno no es una coincidencia, sino algo m�s maquiav�lico. Una manera delicada de incidir en el cuento de la mano negra. Illa prefiri� ahorrarnos lo del dedo en h�medo agujero y opt�, mucho m�s fino, por afirmar que �ser socialista no es ser ingenuo�. Inciso: claro que no president; la ingenuidad no tiene por qu� ser marca de la casa, como tampoco, por cierto, la honradez o el feminismo.Ni uno ni otro, eso s�, se atrevieron a dar el �ltimo paso. Recularon a la hora de concluir la soflama y dejaron flotando en el ambiente el tufillo del pegajoso lawfare, o sea, de la prevaricaci�n a manos de unos jueces monigotes de la fachosfera. La valent�a est� claro que no da para tanto y, as�, el se�alamiento se qued� en insidiosa insinuaci�n.Desde luego, es mucho m�s f�cil cargarle el mochuelo a la oposici�n pero, claro, en esta ocasi�n tiene poco recorrido. Por su puesto que el PP est� hincando el diente todo lo que puede e incluso m�s. Es innegable que lo tiene a huevo. En caso contrario, el PSOE har�a lo mismo. Pero la montanera que afecta a los socialistas, no est� en manos de los populares; est� en las de la Justicia y los indicios no los pone sobre la mesa el PP, sino la UCO y la UDEF.Porque, ver�n: se mire como se mire, las joyas estaban en la caja fuerte de Zapatero; las novias que cobraban sin trabajar eran de �balos; el hermano presuntamente enchufado lo es de S�nchez, igual que la esposa supuestamente catedr�tica; la fontanera que rebuscaba basura era militante; Cerd�n, el de los contratos turbios, secretario de Organizaci�n y hasta un tipejo que daba los buenos d�as subi�ndose la bragueta trabajaba en La Moncloa.Frente a esto, qu� quieren que les diga, pues que caben pocos argumentarios.











