Editorial Expansi�nActualizado 29
MAY.
2026 - 12:48El presidente del Gobierno, Pedro S�nchez, camino del atril antes de ofrecer una rueda de prensa en la Embajada de Espa�a ante la Santa Sede, en Roma.Pool Moncloa/Borja Puig de la BeSin apoyos ni capacidad legislativa ni cr�dito pol�tico, al presidente del Gobierno no le queda otra salida que llamar a los espa�oles a las urnas.La instrucci�n judicial que apuntala la existencia de una trama delictiva orquestada por el PSOE para obstaculizar la labor de la polic�a y los jueces en los casos de presunta corrupci�n que afectan al entorno pol�tico y personal del presidente del Gobierno sit�a la crisis institucional que sufre nuestro pa�s en un estadio no visto en mucho tiempo. Ya no se trata s�lo de un aprovechamiento del ejercicio temporal del poder para el enriquecimiento il�cito por parte de las personas investigadas, suficientemente grave como para forzar la renuncia de cualquier dirigente democr�tico, sino de una operaci�n dirigida por el principal partido que sostiene al Gobierno para sabotear uno de los pilares del Estado de Derecho en Espa�a, como es el poder judicial. De ah� que tanto algunos socios de Pedro S�nchez, sobre todo el PNV, clave para auparle a la Moncloa tras apoyar su moci�n de censura contra Mariano Rajoy para "regenerar" la pol�tica espa�ola -promesa verbalizada desde la tribuna de oradores por Jos� Luis �balos, hoy en prisi�n preventiva a la espera de sentencia-, y tambi�n la oposici�n exijan a S�nchez que ponga fin al bochornoso espect�culo que supone el deterioro acelerado de las instituciones p�blicas. Entre otros, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel D�az Ayuso, quien reclam� ayer durante su intervenci�n en el foro La Espa�a vertebrada, de El Mundo, que el inquilino de La Moncloa se someta a una moci�n de confianza en el Congreso como paso previo a la convocatoria anticipada de elecciones generales. S�nchez solicit� ayer comparecer en el Congreso para dar explicaciones sobre el caso que provoc� un registro policial de doce horas en la sede de su partido. Pero sin apoyos ni capacidad legislativa ni cr�dito pol�tico, no le queda otra salida que llamar a los espa�oles a las urnas.Opini�nEditorialPol�ticaPedro S�nchezTribunales













