NoticiaAutoridades y gremios conversaron en foro de EL TIEMPO sobre la hoja de ruta que propone un ordenamiento responsable y sostenible en la región.Sabana de Bogotá Foto: CAR Cundinamarca21.07.2026 18:41 Actualizado: 21.07.2026 18:41

En la actualidad, 28 municipios de Cundinamarca no podrían crecer más, debido a que su acelerada y desordenada expansión urbana sobrepasó la capacidad de los ecosistemas locales. Esa fue una de las alertas más importantes que dejó el foro ‘Diálogos para un ordenamiento responsable y sostenible en la jurisdicción CAR’, organizado por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y Casa Editorial EL TIEMPO, en el que se presentó, además, la hoja de ruta para combatir el crecimiento improvisado en la región. LEA TAMBIÉN El panel, moderado por el editor general de EL TIEMPO, Ernesto Cortés, contó con la participación de Alfred Ballesteros, director de la CAR; Jusbleidy Vargas Rojas, contralora delegada para el Medio Ambiente; María Mercedes Maldonado, consejera de la CAR, y Edwin Chiriví, gerente de Camacol seccional Bogotá y Cundinamarca.Foro ‘Diálogos para un ordenamiento responsable y sostenible en la jurisdicción CAR’ Foto:CAR CundinamarcaLa instalación del espacio estuvo a cargo de Ballesteros, quien insistió en que varios municipios de la región viven un preocupante panorama de crecimiento urbano que no fue planeado, especialmente en la sabana de Bogotá. Esto, según el funcionario, deriva en una crisis ambiental que queda al descubierto cuando el cambio climático los golpea y ninguno está preparado.El crecimiento desbordado“Nuestros territorios son muy vulnerables a los efectos del cambio climático. Hoy, en la mayoría de los municipios nos estamos quedando sin agua, pero de nada sirve invertir en sistemas de abastecimiento hídrico si no hay modelos de ocupación urbana pensando en clave de ordenamiento ambiental”, señaló el director de la CAR.Alfred Ballesteros, director de la CAR Cundinamarca. Foto:CAR CundinamarcaBallesteros citó el ejemplo de Madrid, un municipio sabanero cuya población casi se triplicó en los últimos 12 años, un ritmo que calificó de “insostenible”. Lo que hay detrás de ese aumento, según el funcionario, es natural, pues las personas cada vez más buscan salir de las grandes ciudades como Bogotá y aterrizar en los municipios vecinos.No obstante, las presiones sobre los recursos naturales en esos territorios son cada vez mayores con la llegada masiva de nuevos habitantes. La clave, en ese sentido, es la adopción de un modelo que pueda lograr un equilibrio entre desarrollo económico y sostenibilidad ambiental. Sabana de Bogotá Foto:CAR CundinamarcaPor esta razón, la CAR presentó un nuevo acuerdo, pionero en el país, que actualiza las condiciones para el desarrollo urbanístico en suelo rural suburbano.“Lo que propone nuestra metodología es frenar el desarrollo en suelo suburbano que no tiene servicios públicos, que no tiene gestión de residuos y que aumenta la presión sobre recursos como el hídrico. Es algo controversial, especialmente para los 28 municipios de nuestra jurisdicción que no podrían crecer más, salvo que nos dediquemos a hacer inversiones para mejorar sus indicadores ambientales”, destacó Ballesteros.Sabana de Bogotá Foto:CAR CundinamarcaEsta normativa, según el director, no busca limitar el desarrollo urbano de los municipios o afectar sus decisiones, sino orientar un crecimiento compatible con la capacidad ambiental de los territorios.Desde Camacol señalaron que el ordenamiento urbanístico es clave, pero no hay que dejar del lado de la conversación la vivienda informal que cada vez aparece con más fuerza e invade zonas vulnerables como páramos, alta montaña o rondas de ríos.“Sería bueno que, producto de este instrumento, los planes de ordenamiento territorial reconozcan estas realidades y con la vocación de suelo de expansión o densificación de sus cascos urbanos podamos proveer vivienda. Cada año necesitamos producir entre 80.000 y 100.000 viviendas en Bogotá y Cundinamarca, pero a día de hoy estamos cumpliendo solo con 75.000. Si esa brecha no la cerramos o restringimos aún más, los territorios se van a llenar de informalidad que deteriora ambientalmente la región”, apuntó Chiriví, gerente del gremio de la construcción.Edwin Chiriví, gerente de Camacol ByC Foto:CAR CundinamarcaPor su parte, la consejera de la CAR sostuvo que el problema va más allá y tiene que ver con la garantía de recursos públicos básicos como el saneamiento. “Uno de los grandes problemas de la región es el saneamiento básico, y muchas de las políticas de vivienda que hemos tenido no llegan a los hogares más vulnerables. Esta metodología es una visión incluyente en la planeación urbana”, señaló Maldonado.El llamado de la Contraloría General de la República fue a los alcaldes de los municipios para adelantar las acciones correspondientes de ordenamiento territorial ahora que se cuenta con una metodología clara expedida por la CAR.Jusbleidy Vargas Rojas, contralora delegada. Foto:CAR Cundinamarca“Estamos preocupados por el cambio climático y por el fenómeno de El Niño, pero más me preocupa la alerta del director de la CAR de que muchos alcaldes no están realizando conscientemente el ordenamiento con bases ambientales. Si estamos aislados de esta tarea, haremos control fiscal y revisión de la sostenibilidad ambiental”, dijo Vargas Rojas, contralora delegada.Los llamados de los sectoresEl foro concluyó con el objetivo que desde cada sector se trazan de cara al futuro de la Sabana de Bogotá y las demás regiones de la jurisdicción. Edwin Chiriví señaló que, desde Camacol, buscan un equilibrio que combine derechos como el acceso a la vivienda y el desarrollo económico con la protección ambiental. LEA TAMBIÉN María Mercedes Maldonado sostuvo que el trabajo ambiental tiene que convivir con la inclusión social, tal como lo persigue la normativa expedida por la CAR. Por su parte, Jusbleidy Vargas destacó que desde la Contraloría fortalecerán la vigilancia de los activos ambientales, sociales y económicos de la región y el país. La misma opinión la compartió Alfred Ballesteros, quien insistió en el trabajo cada vez más férreo de las autoridades ambientales en el control y vigilancia de los recursos ambientales, en este caso, de Cundinamarca.Foro ‘Diálogos para un ordenamiento responsable y sostenible en la jurisdicción CAR’ Foto:CAR CundinamarcaDesde la CAR añadieron que, aunque el modelo que desde la entidad presentan cobija en su mayoría al sector vivienda, también se expande a la actividad industrial, que también tiene usos sobre el suelo que deben ser revisados por las alcaldías.NICOLÁS DÍAZ MALPICARedacción Bogotá Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.