Noticia Exclusivo suscriptores Según Camacol, el proyecto férreo tiene gran potencial para desarrollar proyectos, pero la informalidad se lo podría tomar. CAR lidera protección.Imagen del Regiotram Foto: Gobernación de Cundinamarca25.07.2026 22:08 Actualizado: 25.07.2026 22:08
La pregunta ya no es si Bogotá y Cundinamarca tendrán sistemas de transporte que las conecten. Proyectos como el Regiotram de Occidente avanzan a buen ritmo y comienzan a perfilarse como imanes del desarrollo urbano en la ciudad y los municipios por donde pasará, así que la discusión gira en torno a otra inquietud: ¿cómo ordenar los territorios para que crezcan de manera formal, sostenible y la batuta no la tomen los tierreros? LEA TAMBIÉN El proyecto que conectará a Facatativá, Madrid, Mosquera y Funza con Bogotá ya registra un avance superior al 40 por ciento y, según el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, en el segundo semestre de 2027 comenzará a operar la primera fase, comprendida entre Facatativá y Fontibón.A casi un año de ese hito, los terrenos alrededor de las estaciones del sistema ya comienzan a ser apetecidos por desarrolladores, tanto formales como ilegales. De acuerdo con un estudio de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), seccional Bogotá y Cundinamarca, el proyecto férreo tiene unas 11.000 hectáreas de área de influencia en las que se desarrollaría la vivienda.Avances en RegioTram de Occidente Foto:X: @JorgeEmilioReyNo obstante, 8.506 hectáreas (64 por ciento) son en suelo rural, 3.018 (23 por ciento) hacen parte de suelo urbano, y las 1.787 restantes (13 por ciento) corresponden a suelo suburbano o de expansión.“Sin duda, en un corredor tan importante y transformacional como el Regiotram es clave saber que, si no se planea bien, se va a llenar de informalidad, sobre todo en el suelo de carácter rural, que representa el 64 por ciento. Van a predominar los asentamientos irregulares, las construcciones ilegales, la ocupación con riesgos asociados, la inseguridad física de las personas y todas las situaciones nocivas que esto trae para el medioambiente en nuestra región”, explicó Edwin Chiriví, gerente de Camacol ByC.Aunque falta cerca de un año, para el gremio es un riesgo que esas 11.000 hectáreas se las tome la informalidad, justo en un momento en que aparecen cada vez más hogares nuevos en Bogotá y Cundinamarca, pero el número de viviendas no crece al mismo ritmo.Vivienda en la Sabana de Bogotá Foto:CAR Cundinamarca“Cada año se están formando unos 110.000 hogares nuevos en Bogotá y el departamento, pero la producción de viviendas está en unas 75.000 unidades cada año. Hay un margen grandísimo en el que si no se atiende a esas personas, pueden terminar optando por una casa informal”, apuntó Chiriví.El mercado no se ha quedado quieto, pues en Camacol aseguran que los focos de las constructoras han apuntado últimamente hacia estos municipios de Sabana de Occidente, buscando que las personas vivan cerca del sistema de transporte, que a su vez figura como un imán para el desarrollo urbano.“La finca raíz se detona cuando tenemos dos factores fundamentales, uno de ellos es que exista infraestructura de movilidad, porque garantiza periodos de valorización y puntos de conectividad física para desplazarse, en este caso desde la región hacia la capital. Así que los municipios de la Sabana por donde va a transitar el Regiotram ya están siendo atractivos y empiezan a tener un potencial de desarrollo inmobiliario muy importante”, agregó el directivo.Regiotram de Occidente alcanzó 40 % de avance. Foto:Gobernación de CundinamarcaNo obstante, Camacol advierte que un reto que se debe resolver en estos municipios para propiciar un desarrollo formal alrededor del Regiotram es la actualización de los planes de ordenamiento territorial (POT). Varios tendrían más de 20 años sin renovarse y las reglas de juego no son claras para el sector constructor.En sus normas urbanísticas no tendrían contemplados proyectos de gran envergadura como este tren, con lo cual la posibilidad de expansión sería limitada para nuevos desarrollos de vivienda.Además, habría que planificar la expansión urbana en línea con la nueva normativa que aprobó la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y que socializó en el foro ‘Diálogos para un ordenamiento responsable y sostenible en la jurisdicción’, organizado por esta casa editorial. Con esta se limita el crecimiento en zonas rurales y suburbanas para evitar el desgaste de los ecosistemas.Foro ‘Diálogos para un ordenamiento responsable y sostenible en la jurisdicción CAR’ Foto:CAR CundinamarcaDe acuerdo con Alfred Ballesteros, director de la autoridad ambiental, “en algunos municipios sí hay que frenar el crecimiento, porque el diagnóstico que realizamos nos dijo que 28 de ellos ya crecieron lo que podían en función de su capacidad ecosistémica”.“Desde el gremio hemos puesto sobre la mesa que limitar los procesos de suburbanización a través del nuevo acuerdo de la CAR debe estar muy bien coordinado con el ordenamiento territorial de los municipios y los procesos de actualización de sus POT para sacarle el mejor provecho. En los corredores va a haber desarrollo, pero ojalá sea con correctas densidades, con generación de espacio público y buena planificación. Si no, perderemos una enorme oportunidad de desarrollo orientado al transporte”, sostuvo Chiriví.Lo cierto es que la entidad ambiental insiste en que proteger esos suelos suburbanos donde podría expandirse la población es clave para la sostenibilidad de los ecosistemas.Edwin Chiriví, gerente de Camacol ByC Foto:CAR CundinamarcaMaría Mercedes Maldonado, consejera de la CAR, destacó que regiones como la Sabana tienen graves problemas de inseguridad hídrica que podrían agravarse con la llegada de más habitantes o mayor expansión urbana.“El suelo suburbano sigue siendo rural, y eso se enfatiza en el acuerdo aprobado por la CAR. El problema no es de la informalidad o de que no haya suficiente suelo para hacer expansión urbana, pero propiciar la suburbanización en la Sabana provoca que no haya suficiente agua ni saneamiento básico”, apuntó la consejera. LEA TAMBIÉN El modelo de vivienda y transporte en BogotáA la par que en Cundinamarca se construye el Regiotram de Occidente, en Bogotá la primera línea del metro ya está en su recta final. El proyecto de infraestructura más importante del país superó el 80 por ciento de avance, y la misma discusión del desarrollo de vivienda alrededor del sistema se ha abordado.El debate es diferente al de la región, pues casi en su totalidad el área de influencia del metro corresponde a suelo urbano y con infraestructura existente. Aun así, el Distrito reglamentó a través de los Proyectos de Renovación Urbana para la Movilidad Sostenible (Prums) y las Ondas Metropolitanas un modelo que propicia la llegada de vivienda en torno al transporte público, incluido el metro.Estación central calle 26 Foto:RenoBoDe hecho, el gerente de Camacol aseguró que, de todos los proyectos de vivienda activos que hay en Bogotá, el 26 por ciento están ubicados en un radio de 1 kilómetro alrededor del trazado de la primera línea. El potencial, dijo, sería de entre 35.000 y 40.000 viviendas. “En efecto, el metro está atrayendo de manera relevante el desarrollo inmobiliario. Pero también lo está haciendo con los hogares, que deciden comprar allí porque queda a 10 o cinco minutos caminando del transporte masivo”, señaló Chiriví.Esta idea se da en el marco del proyecto de Bogotá de convertirse en una ciudad compacta y cercana, con el fin de reducir tiempos de viaje. “Una ciudad más compacta resuelve lo más importante a cortas distancias y mejora la calidad de vida de las personas. Cuando todo queda más cerca, el tiempo no se desperdicia, sino que se aprovecha mejor, hay mayor satisfacción con la ciudad y se cuenta con más tiempo para disfrutar y compartir con los seres queridos”, señaló en su momento Úrsula Ablanque, secretaria de Planeación, en entrevista con EL TIEMPO.Obras del metro de Bogotá. Foto:el tiempoCon esa visión coincide el gerente del gremio, quien destacó que planificar la ciudad de forma compacta trae beneficios ambientales, sociales y económicos. “El solo hecho de evitar el uso del carro particular implica menos emisiones y con ello menos gases del efecto invernadero. También, los hogares quedan más cerca de los trabajos, estudios y puntos de salud, eso concentra la actividad económica y aumenta la productividad. Por último, estos modelos nos permiten hacer la vivienda social mejor ubicada, contribuyendo a más calidad de vida para los hogares vulnerables”, afirmó.Esa regulación, acompañada del cuidado del medioambiente, es lo que buscan tanto el sector privado como las autoridades para el departamento, justo en un momento en que se transforma con proyectos como Regiotram de Occidente.NICOLÁS DÍAZ MALPICARedacción Bogotá Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








