El pasado 10 de julio, horas antes de que Espa�a jugase en Los �ngeles su partido de cuartos contra B�lgica, dos pancartas alteraron la cuarta de feria en Pamplona. "Puta Espa�a y "Puta selecci�n", se le�a. La mayor�a del p�blico comenz� a pitar y a cantar, como respuesta, "�Que viva Espa�a!". El episodio recorri� todos los medios de comunicaci�n y las redes -ay, las redes- se liaron. La selecci�n de f�tbol, tan ignorada durante d�cadas, se sit�a hoy en el centro del debate en un contexto pol�tico y social especialmente delicado, proclam�ndose campeona del mundo en medio de uno de los ambientes m�s polarizados de nuestra historia democr�tica.Para saber m�sAntes, los datos: la final rompi� todos los r�cords de audiencia imaginables. Todas las ciudades, incluidas Bilbao (a iniciativa del PP, sin soporte municipal) y Barcelona instalaron pantallas gigantes para ver el choque contra Argentina, y todas se llenaron. La selecci�n, m�s all� del t�tulo, o precisamente por el t�tulo, ha desatado, pues, una incontestable ola de entusiasmo colectivo que, en el escenario actual, obliga a una reflexi�n: �qu� es y qu� representa la selecci�n espa�ola en la sociedad y en el momento pol�tico actual? EL MUNDO ha consultado a varios expertos para tratar de ofrecer una respuesta. Mejor escrito, unas respuestas a unas preguntas concretas.�QU� PAPEL JUEGA LA SELECCI�N EN ESTA SOCIEDAD DE 2026?Arranca Jos� Luis P�rez Trivi�o, catedr�tico de Filosof�a del Derecho en la Universidad Pompeu Fabra y director de la revista Fair Play. "La selecci�n es un aglutinador nacionalista. Aunque sea un nacionalismo blando, no agresivo. No es el nacionalismo de bandera e himno que uno asocia con desfiles o discursos pol�ticos, sino uno m�s difuso, casi ambiental: se activa cada dos a�os, dura un mes, y luego se apaga hasta el siguiente torneo. Por eso, un izquierdista confeso como Javier Bardem no tiene problema en enfundarse la camiseta de Espa�a y animar a la selecci�n, pero dif�cilmente se le vea a acudir a otras manifestaciones, digamos, espa�olistas", explica.Sin llegar a aquella famosa frase de Jos� Nasazzi, bicampe�n mundial con Uruguay ("El equipo nacional es la patria misma") Vicent Flor, soci�logo, s� considera que la selecci�n "por supuesto que ha devenido en un s�mbolo" de la sociedad espa�ola, una sociedad, a juicio de Antonio Rivero, ex atleta, Licenciado en Ciencias de la Actividad F�sica y del Deporte y Doctor en Geograf�a e Historia, "tan dividida por otras causas, deportivas y extradeportivas. En lo deportivo por el enfrentamiento secular entre aficiones de los clubes, y en lo extradeportivo, por la actual situaci�n de radicalidad de la pol�tica espa�ola. Encontrar un nexo de uni�n como la selecci�n es un alivio para la sociedad", cuenta.Otros introducen en la respuesta a esta pregunta un matiz puramente deportivo que ata�e a los resultados de un equipo. "Aunque hay una parte de la sociedad que ha politizado los s�mbolos nacionales de un modo mucho m�s intenso que hace 20 a�os, tambi�n hay una parte de la poblaci�n que se sube al carro de las victorias, disfrutando de sentirse parte de un equipo ganador", afirma Luis Miller, doctor en Sociolog�a y cient�fico titular del CSIC.Ganar. Esa palabra es importante y la contextualiza Alfredo Rela�o, periodista deportivo. "La selecci�n que de verdad despierta el sentimiento es la selecci�n ganadora de 2008-2012. El entusiasmo aumenta enormemente cuando el equipo triunfa", dice, y ofrece datos de su etapa como director del diario As. "Cuando se juntaba la selecci�n para partidos de clasificaci�n, por ejemplo, las ventas bajaban un 30%. Sin embargo, cuando llegaban los tramos buenos de Eurocopas o Mundiales, se disparaban", cierra.�ES LA SELECCI�N UN S�MBOLO EQUIPARABLE A LA BANDERA O EL HIMNO?"Que la selecci�n nos permite sentir y hablar sobre un proyecto y un objetivo com�n que nos representa es algo obvio", comienza Rivero, y P�rez Trivi�o ofrece una visi�n llamativa. "Las competiciones deportivas, por ser las de mayor seguimiento, permiten que afloren los sentimientos nacionalistas que diariamente est�n adormecidos. Pero, por otro lado, el Mundial, como campo de juego de naciones, difumina los aspectos m�s negativos del nacionalismo pol�tico y su diversa simbolog�a (escudos, bandera etc.) ya que aparecen otros elementos a la hora de juzgar y de generar adhesiones como el m�rito, el buen juego o el fair play".Banderas rojigualdas en Cibeles, tras la final del domingo.AFPEs decir, la gente mira a la selecci�n no solamente con los ojos del espa�ol, sino tambi�n con los ojos del aficionado al deporte, capaz de ensalzar los valores que, en ese campo, tiene el equipo de Luis de la Fuente, un colectivo que pone por delante siempre lo grupal a lo individual, con declaraciones y gestos (casi) siempre comedidos, con un exquisito respeto por los rivales, con un disfrute de la victoria sin humillaciones al rival..."Tiene mucha m�s capacidad emocional que la bandera", tercia Miller, que lo desarrolla una visi�n un poco m�s global: "La sociedad espa�ola es hoy ideol�gicamente m�s diversa que en el cambio de siglo. Entonces predominaba una percepci�n progresista incluso en amplios sectores de la derecha, con cierto reparo hacia los s�mbolos nacionales por su asociaci�n con el franquismo. A partir de la d�cada de 2010 se produce una normalizaci�n y revalorizaci�n de esos s�mbolos", define, y mete entre ellos a la selecci�n. "Es un s�mbolo nacional m�s", insiste Vicent Flor.Y apunta Antonio Rivero. "Que la selecci�n une a la gente en la idea de naci�n y una sociedad con intereses comunes es un hecho que nos permite dos cosas: nos permite sentir y hablar sobre un proyecto y un objetivo com�n que nos representa, s�lo hay que ver las plazas llenas de gente estos d�as, y nos permite tambi�n observar c�mo el hecho de que no se organicen estas pantallas gigantes en algunas ciudades es la prueba m�s clara de que el sentimiento de espa�olidad existe". Todos coinciden, con unas u otras palabras, en que el f�tbol, de alguna manera, suaviza la carga ideol�gica que todav�a arrastran otros s�mbolos como la bandera o el himno. La selecci�n permite una identificaci�n nacional menos conflictiva.�LA GENTE JOVEN EST� PERDIENDO COMPLEJOS RESPECTO A ESPA�A GRACIAS A LA SELECCI�N?Todos los expertos coinciden en responder "s�" a este planteamiento, aunque hay una multiplicidad de factores. Todos los consultados perciben una relaci�n m�s natural de los j�venes con la selecci�n, se dir�a que los adultos del futuro tienen menos reparos en mostrar s�mbolos nacionales. Habla P�rez Trivi�o: "Las generaciones m�s j�venes parecen vivir la identidad nacional con menos carga ideol�gica que las anteriores, en el sentido de que su apoyo es una visi�n de una sociedad moderna y europea". Y por esa misma v�a camina Luis Miller. "Un amplio porcentaje de j�venes actuales, sobre todo hombres, se identifica con posturas de derecha que tienen la identidad nacional como uno de sus pilares. A esto me refiero con la repolitizaci�n de los s�mbolos nacionales: por primera vez desde la dictadura son reivindicados emocionalmente desde posturas conservadoras. Para muchos j�venes hoy, mola el sentimiento patri�tico, algo nuevo de la �ltima d�cada".Nico Williams y Lamine Yamal, tras el triunfo ante Argentina.APHay otras posibles explicaciones a este olvido de los complejos del pasado. Flor, por ejemplo, no cree que este cambio se deba tanto a superar miedos hist�ricos como a que los chicos de hoy en d�a han crecido viendo al equipo ganar. "Yo creo que no era una cuesti�n tanto de complejos hist�ricos como de resultados. Espa�a gan� su primer Mundial en 2010, 80 a�os despu�s de la primera edici�n. La gente joven se ha educado sabiendo que el nivel deportivo de la selecci�n est� entre las mejores. En el siglo XX no era as�", afirma. Rivero, por su parte, sit�a en 2010, fecha del primer t�tulo, el punto de partida de esta teor�a: "Aquel d�a salieron a la calle millones de personas, y los j�venes han crecido en ese ambiente".Alfredo Rela�o introduce otro matiz relevante, pues uno de los complejos que quiz� se est�n viendo superados en este contexto ata�e al f�tbol puro y su manera de entenderlo en Espa�a. "Nuestra visi�n de clubes sigue contaminando la mirada de la selecci�n, incluso la de todo el Mundial. Los del Madrid desean que falle Messi y triunfe Vinicius, y viceversa. De ni�o me cri� escuchando que a Luis Molowny le sabotearon los vascos de la delantera del Athletic, y que por eso s�lo fuimos cuartos en Brasil-1950. Hay tres focos especiales en el escepticismo hacia la selecci�n: Madrid, Catalu�a y el Pa�s Vasco. Al decir Madrid hablo de los madridistas. El madridista de rancio abolengo desconf�a de la selecci�n como algo innecesario, casi como una suplantaci�n del verdadero representante del f�tbol espa�ol, que ser�a para ellos el Madrid". Hasta eso quiz� se est� superando. Quiz�.�ESTA SELECCI�N MESTIZA REPRESENTA LA REALIDAD DE LAS CALLES DE ESPA�A?Unanimidad en las respuestas: s�. Un s� rotundo. La selecci�n refleja como pocas cosas la nueva realidad demogr�fica espa�ola y la percepci�n de que el rendimiento deportivo pesa m�s que el origen de los jugadores. Es m�s, algunos tienen la sensaci�n de que la integraci�n deportiva va por delante de la integraci�n a nivel general. Mejor dejarles hablar. Comienza Miller: "Esta selecci�n representa la pluralidad de una sociedad donde una de cada cinco personas tiene origen extranjero. Esto ha generado insultos desde grupos minoritarios, pero, curiosamente, ayuda a conjugar la idea de unidad (m�s propia del bloque conservador) con la de pluralidad (m�s propia del progresista). En �ltima instancia, los buenos resultados de esta selecci�n plural acabar�n siendo reivindicados por todos".Los festejos en la plaza de Cibeles, el lunes en Madrid.EFEContin�a P�rez Trivi�o: "Estos futbolistas son un reflejo de la valiosa contribuci�n que realizan otros emigrantes, quienes, si bien cuentan con menor exposici�n p�blica, poseen un m�rito comparable. La composici�n de la selecci�n refleja bastante bien la diversidad creciente de la sociedad espa�ola. Jugadores como Lamine Yamal, Nico Williams o Aymeric Laporte simbolizan una Espa�a mucho m�s plural que la de hace apenas unas d�cadas. No obstante, en el contexto espa�ol, se observa un retraso significativo en la aceptaci�n de personas de or�genes extranjeros. Si bien la mayor�a de los ciudadanos no manifiestan objeciones a la participaci�n de estos jugadores en la selecci�n nacional, resulta incierto que se alcance un nivel de aceptaci�n similar, en comparaci�n con otros pa�ses, si uno de ellos presentara su candidatura para el cargo de alcalde de Madrid o para la presidencia del Gobierno".Vicent Flor, por su parte, juguetea con un t�rmino muy de moda: "Aqu� la prioridad nacional es qui�nes juegan mejor a juicio del seleccionador y no el lugar de nacimiento de la familia, ya que la mayor�a han nacido en Espa�a, aunque sus or�genes sean diversos".