Eran todav�a los dieciseisavos de final. Pero el primer gol de Espa�a frente a Austria, de Mikel Oyarzabal, cambi� el ambiente de la cubierta. ��Espa�a, Espa�a, Espa�a!�, gritaron varios j�venes frente a la pantalla. Hubo risas, palmadas y brazos levantados. Una de las voluntarias se sum� a los �nimos. Otros siguieron el partido sentados en el suelo, sobre bancos de madera o envueltos todav�a en las mantas azules que les hab�an entregado despu�s del rescate.Horas antes, aquellas mismas personas estaban a la deriva en una embarcaci�n de madera salida de Misrata, en Libia. Los motores se hab�an parado en mitad del Mediterr�neo y el bote ya no pod�a seguir avanzando. Sus ocupantes quedaron expuestos al mar hasta que fueron localizados por el equipo de b�squeda del Open Arms tras casi tres horas de b�squeda en plena noche y con el mar agitado por olas de m�s de dos metros.El rescate se produjo durante la madrugada del pasado jueves. Las lanchas r�pidas con los socorristas hicieron varios viajes entre el barco y la embarcaci�n averiada. En cada trayecto trasladaban a grupos de entre 18 y 20 personas. Al llegar al antiguo remolcador, la tripulaci�n les ayudaba a subir por la escala. En cubierta les esperaban el equipo m�dico y los voluntarios de la misi�n 129 con agua, ropa seca, mantas y comida. Entre las 85 personas hab�a menores, mujeres y j�venes procedentes sobre todo de Banglad�s, adem�s de Egipto y Somalia.El rescate no termina cuando la �ltima persona sube. El Open Arms dispone de un peque�o hospital, donde el equipo m�dico atiende a quienes requieren curas, seguimiento o una valoraci�n m�s detenida. En cubierta, socorristas, marineros, voluntarios y el mediador cultural reparten comida y agua, organizan las duchas, entregan ropa seca y habilitan espacios de descanso. El mediador resuelve dudas y facilita la comunicaci�n con personas que hablan lenguas diferentes.Las guardias se mantienen las 24 horas, divididas en turnos, para no perder de vista a nadie. Tambi�n se acompa�a a los menores y se vigilan la deshidrataci�n, las quemaduras y las peque�as heridas. La cubierta es comedor, dormitorio y lugar de convivencia. Los propios rescatados lavan su ropa y la tienden en los travesa�os. Mientras unos esperan para ducharse, otros comen o intentan descansar. El equipo permanece cerca sin invadir su espacio.LAS CONVERSACIONES: DE LAS PALIZAS EN LIBIA A LOS GOLES DE MESSI Y CRISTIANOTras las primeras horas de descanso aparece Libia en las conversaciones. Hay quien habla de los centros donde estuvo retenido, de los golpes, las extorsiones y los enga�os previos a la salida. Otros prefieren callar.La noche del jueves, un ordenador port�til, un proyector y una lona blanca bastaron para montar una pantalla improvisada. La ropa reci�n lavada segu�a colgada de los travesa�os. Al fondo se intu�an las luces de la costa siciliana.Los j�venes se fueron acercando. Algunos se sentaron juntos en los bancos. Otros se acomodaron en el suelo. Varios permanecieron de pie al fondo, pendientes de la imagen proyectada. El Espa�a-Austria ocup� el espacio donde, durante el d�a, se hab�an repartido mantas, comida y ropa.El f�tbol ya hab�a aparecido en las conversaciones a bordo. Alg�n chico preguntaba c�mo se vive en Espa�a, qu� equipos sigue la gente, c�mo se vive la Liga y qu� pasa en las ciudades cuando juega la selecci�n. Messi, Cristiano Ronaldo, Modric y Lamine Yamal eran nombres conocidos entre j�venes de pa�ses distintos que apenas compart�an idioma.Cada vez que Lamine Yamal recib�a el bal�n, encaraba o aceleraba por la banda, las miradas se clavaban en la pantalla. Los goles de Espa�a llevaron los gritos a la cubierta: ��Espa�a, Espa�a, Espa�a!�.A bordo viajan espa�oles de muchos lugares. Hay catalanes, gallegos, aragoneses, madrile�os, un ceut� y un tangerino. Entre la tripulaci�n tambi�n hay tres argentinos. Uno de ellos, patr�n de las lanchas r�pidas, hab�a bromeado el d�a anterior con un joven banglades� sobre las celebraciones en Banglad�s por el triunfo de Argentina en el Mundial de Qatar. La conversaci�n deriv� hacia Messi, las finales y las fiestas en las calles.El partido de Espa�a termin� con victoria. Algunos siguieron hablando de Lamine Yamal; otros preguntaron cu�ndo volver�a a jugar la selecci�n. Durante el encuentro, unos no apartaban la vista de la pantalla y otros comentaban las jugadas con quienes ten�an al lado, aunque no compartieran idioma.A la noche siguiente, la pantalla volvi� a encenderse para el Argentina-Cabo Verde. La expectaci�n creci� pasada la medianoche. Esta vez, entre los argentinos no hubo discusi�n ni bandos divididos. Todos estaban con Messi. Tambi�n los j�venes rescatados siguieron el sufrido partido pendientes de cada jugada.Casi cuatro d�as despu�s del rescate, tras recorrer m�s de 700 millas, el Open Arms entr� en el puerto de Savona, en el norte de Italia. Desde cubierta ya se ve�a el muelle y el dispositivo preparado para el desembarco.Las 85 personas fueron desembarcando de una en una para ser identificadas por las autoridades italianas. En el muelle esperaban los trabajadores de la Cruz Roja Italiana. Los voluntarios de Open Arms las acompa�aron hasta el �ltimo momento. Cada una llevaba las pocas pertenencias que hab�a podido conservar y una bolsa con enseres de aseo entregada al ingresar en el barco.SE COMPLIC� LA T�CNICA EN EL ESPA�A-PORTUGALSavona era un puerto seguro, pero no el m�s pr�ximo a la zona del rescate. El sistema de puertos lejanos aplicado por el Gobierno de Giorgia Meloni asigna a los barcos civiles puertos situados a cientos de millas del Mediterr�neo central. En este caso fueron casi cuatro d�as de navegaci�n y m�s de 700 millas hasta el norte de Italia.Con el desembarco acab� la traves�a de las 85 personas, pero no la misi�n. La n�mero 129 en los 10 a�os de existencia de la ONG. El Open Arms parti� de nuevo hacia la zona de operaciones frente a Libia, en el Mediterr�neo central, a la espera de nuevos avisos de embarcaciones en peligro. Este lunes, la escena se repet�a durante el Espa�a-Portugal de octavos de final, aunque la t�cnica lo puso m�s complicado.
"�Espa�a, Espa�a, Espa�a!": cuando te rescata el Open Arms en pleno Mundial y lo primero que ves a bordo es un gol de Oyarzabal
Eran todav�a los dieciseisavos de final. Pero el primer gol de Espa�a frente a Austria, de Mikel Oyarzabal, cambi� el ambiente de la cubierta. «�Espa�a, Espa�a,...










