Los jugadores se lo pasaron en grande ante los más de dos millones de aficionados que atendieron las celebraciones
Madrid vivió este lunes una de las mayores fiestas deportivas de su historia. Apenas 24 horas después de conquistar el segundo Mundial de su historia con una victoria por 1-0 ante Argentina, la selección española regresó a casa para celebrar el título junto a una marea humana que convirtió las calles de la capital en un auténtico mar de camisetas rojas, banderas y cánticos. Cerca de dos millones de aficionados acompañaron a los campeones durante una jornada que mezcló emoción, música, humor y momentos que ya forman parte de la historia reciente del fútbol español.
La celebración comenzó con los actos institucionales. Los jugadores fueron recibidos por el rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela y, posteriormente, por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en La Moncloa. Tras los compromisos oficiales, la expedición cambió los trajes por ropa más cómoda para subirse al autobús descapotable que recorrió las principales calles de Madrid rumbo a Cibeles, donde aguardaban cientos de miles de aficionados desde varias horas antes.
Durante el desfile no faltaron las imágenes curiosas. Una de las más comentadas fue la de Ferran Torres, héroe de la final gracias al gol del triunfo, luciendo una gorra roja con el lema “Make Spain Great Again”, referencia al conocido eslogan de Donald Trump que rápidamente se convirtió en uno de los temas más comentados en redes sociales. El delantero valenciano acaparó multitud de fotografías mientras saludaba a los aficionados con la Copa del Mundo en la mano.










