Son poco más de las 17.00 de la tarde en Moncloa. Es una de las primeras paradas de la rúa de la selección española, ya campeona del mundo, por las calles de Madrid. Todavía quedan horas para que el bus con los jugadores pase por aquí, después de cumplir con las obligaciones protocolarias en Zarzuela y Moncloa, pero la ilusión y los nervios cunden en la afición que ya se congrega con banderas y camisetas. “¡Están ahí!”, exclama un niño cuando lo que atraviesa la carretera es un autobús cubierto procedente de Lugo.
Una ilusión ciega, una confianza en unos jugadores que han demostrado que pueden aparecer en cualquier parte. ¿De dónde surgió el gol de Ferran? ¿De dónde salía Unai Simón en cada despeje salvador? Es lo que explica la extraordinaria jornada que se ha vivido este lunes 20 de julio en Madrid. Un día después de hacer historia, la historia en sí y los protagonistas de ella se han hecho presentes en las calles de la capital.
La espera ha sido tan larga como llevadera. El alrededor de dos millones de personas que se ha congregado en Madrid, según fuentes oficiales, ha amenizado la espera dejándose las gargantas con cualquier camión de basura que pasaba y haciendo sonar los cláxones con los buses de transporte público, como si dentro fueran Lamine Yamal, Rodri Hernández y compañía.










