MundialSiete operaciones, una silla de ruedas y una recuperaci�n que todav�a contin�a no han impedido que Sergio y su hijo de 13 a�os cumplan uno de los planes que m�s ilusi�n les hac�a: celebrar con la selecci�n la victoria en CibelesPadre e hijo durante la celebraci�n con la selecci�nEL MUNDOActualizado Martes,
julio
16:50La marea roja y amarilla avanza lentamente hacia Cibeles. Apenas queda espacio para caminar entre banderas, camisetas de la selecci�n, c�nticos y el sonido incesante de las cornetas. Pero, de pronto, ocurre algo. La gente se aparta. Se abre un peque�o pasillo entre la multitud para dejar pasar a Sergio padre y Sergio hijo. "Dejadles pasar", se escucha entre quienes esperan desde hace horas. Y ellos contin�an su camino, despacio, con un �nico objetivo: alcanzar la primera fila.Llegan desde Fuenlabrada cargados de ilusi�n. A Sergio padre, un grave accidente laboral hace un a�o le cambi� la vida. Un bloque de placas solares de cerca de mil kilos le cay� encima. Desde entonces acumula siete operaciones, sigue de baja y todav�a se desplaza en silla de ruedas. El camino de la recuperaci�n ser� largo, pero hubo algo que tuvo claro desde el primer momento: que su hijo no renunciar�a a ning�n plan por culpa de su accidente.Por eso decidi� comprar una silla de ruedas adaptada con una plataforma para que un acompa�ante pueda ir detr�s. As�, Sergio hijo, de 13 a�os, le acompa�a a todas partes. Tambi�n durante este Mundial, que han vivido juntos desde el primer partido siguiendo cada paso de la selecci�n espa�ola.La ilusi�n se les nota incluso antes de hablar con ellos. No les falta un detalle. Peluca, gorro, bandera, abanicos, corneta, la cara pintada con los colores de Espa�a... y hasta una peque�a Copa del Mundo que sujetan con orgullo mientras esperan la llegada de los campeones."Durante la final lo pasamos realmente mal", reconoce Sergio padre al recordar el sufrido encuentro y ese gol de Ferran que "parec�a no llegar nunca". Pero hoy los nervios han dejado paso a la emoci�n.Silla de ruedasSergio hijo apenas puede contenerla. Sopla la corneta hasta quedarse sin aliento y, cuando la multitud se agolpa, se pone de pie sobre la silla de su padre para ganar unos cent�metros y poder ver mejor. Sus ojos buscan el autob�s de los jugadores de la selecci�n mientras aprieta con fuerza su peque�a copa dorada.Su jugador favorito es Marc Cucurella. "Por el pelo, por c�mo juega... y porque ahora se va al Real Madrid", dice entre risas.Entre miles de aficionados, Sergio padre y Sergio hijo demuestran que hay victorias que van mucho m�s all� del deporte. La selecci�n les ha regalado un motivo para celebrar, pero ellos llevan un a�o ganando el partido m�s dif�cil: el de seguir adelante juntos, sin renunciar a compartir cada momento.











