Aunque el ojo de Hacienda llega a casi todos los recovecos para recaudar impuestos, lo cierto es que en ocasiones la labor de la Administración fiscal tiene limitaciones. Y en algunos casos, como el de las herencias, pide ayuda a los ciudadanos, a los que premia con recompensas si informan de alguna herencia sin dueño. La normativa fiscal permite al Estado hacerse con el control de las herencias de las personas que han muerto sin dejar herederos a cargo. Pero para tener conocimiento de estas herencias, se reclama la colaboración de los ciudadanos, a los que se otorgan recompensas en el caso de que la herencia sea real y llegue a manos de la Administración.

Lo regula el el Real Decreto 1373/2009, en cuyo artículo 7 (puede consultarlo en este enlace) se contempla que los ciudadanos puedan denunciar "fallecimiento intestado de una persona que carezca de herederos legítimos mediante escrito dirigido a la Delegación de Economía y Hacienda de la provincia en que, según su información, el causante hubiera tenido su último domicilio".

Si la información del ciudadano es correcta y se produce la transferencia de los bienes al Estado de forma efectiva, se le recompensará "en concepto de premio, el 10% de la parte que proporcionalmente corresponda, en el caudal líquido resultante, a los bienes relacionados en su denuncia, computando los bienes que en su caso se exceptúen de venta".