La investigación académica es un sector precarizado, cuyos bajos salarios se acentúan en el caso de las mujeres. Esta brecha de género, presente en todo el mercado laboral, pone más trabas en el acceso de ellas a la producción científica y creación de conocimiento. Investigadoras de la Universidad de California (UC) han realizado un estudio de caso en los diferentes campus del centro para tratar de comprender la persistencia de estas desigualdades. En concreto, se preguntan el porqué de esta prevalencia, a pesar de ser una lacra ampliamente documentada que tiene lugar a nivel mundial.PublicidadEl estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), pone a prueba algunos de los marcos explicativos que habitualmente se han articulado en torno a este problema. El análisis ha abarcado al profesorado de los diez campus de la UC en antropología, negocios, economía, ciencias políticas, sociología y campos de ciencias sociales más pequeños agrupados como "otros". Las profesoras que participaron en el estudio ganaban un 23% menos que los hombres."Nuestras conclusiones ponen de relieve el papel que desempeñan las normas propias de cada ámbito de estudio y las estructuras institucionales, y ofrecen orientaciones para promover una remuneración equitativa en el ámbito académico", determina el artículo científico, consultado por Público. En concreto, analizan diferentes factores habitualmente asociados a estrategias para mitigar o cerrar la brecha de género. Se tratan de cualidades con un valor por sí mismo, aunque no siempre contribuyen a estrechar las diferencias. En cualquier caso, deben ir acompañadas de otras políticas para acabar con la desigualdad laboral entre académicos y académicas.La cuestión de la productividadPara entender de qué modo la productividad podría reflejar esta brecha, las investigadoras combinaron los registros salariales de la UC con los historiales de publicaciones y citas extraídos de los perfiles de autores de la plataforma Scopus –una base de datos de referencias bibliográficas–. Además, también tuvieron en cuenta el rango académico. "Las mujeres tienen, de media, unas nueve publicaciones menos que los hombres", apunta el artículo. Al mismo tiempo, la investigación observa que el profesorado con más publicaciones y citas tiende a ganar más. No obstante, el equipo también comparó a científicas y científicos del mismo rango. Pese a tener unas estadísticas similares, la brecha todavía era del 4,3%."Analizamos una de las explicaciones más comunes de las brechas salariales de género en el ámbito académico: que las diferencias salariales reflejan diferencias en la productividad medible. Descubrimos que la productividad influye en el salario, pero no explica la brecha de género", afirma en un comunicado Elizabeth Lyons, autora principal del estudio. Es decir, quien más publica y más citas tiene gana más dinero. Pero incluso cuando ellas alcanzan las mismas cifras que sus compañeros, su salario continúa siendo menor.PublicidadLa transparencia por sí sola es insuficienteSegún explica el estudio, la transparencia salarial es un factor que se suele proponer como una forma de reducir la brecha salarial de género. Se basa en la idea en que cuando las personas saben cuánto ganan sus compañeros, pueden detectar mejor las desigualdades y buscar soluciones.El sistema de la UC ha ofrecido un entorno útil para poner a prueba esta idea, ya que los salarios del profesorado son de dominio público. Sin embargo, persisten las brechas salariales de género. Esto no significa que la transparencia carezca de valor, apuntan las autoras del artículo, pero sí sugiere que el acceso público a la información salarial por sí solo no basta para eliminar dichas brechas.Diferencias por campos de conocimientoUna de las sorpresas del estudio es la gran variación en las diferencias salariales según el sector. Las brechas de género persisten en los ámbitos de los negocios, la sociología y la antropología. Sin embargo, las investigadoras no hallaron una brecha salarial estadísticamente significativa en los campos de las ciencias sociales más pequeños, agrupados como "otros", ni tampoco en las ciencias políticas o economía.PublicidadLa mayor diferencia se da entre antropología y economía. En este último campo, las mujeres en la UC representan menos del 20% del profesorado, pero el estudio no detectó ninguna brecha salarial. En antropología, donde la representación de hombres y mujeres es prácticamente igual, las mujeres ganan aproximadamente 93 centavos por cada dólar que ganan los hombres. Lo que esto refleja, indican las autoras, es que una mayor presencia femenina en un sector no redunda en condiciones laborales equitativas de manera automática, por lo que se precisan de medidas adicionales."La variación entre los distintos campos es importante porque demuestra que estas brechas no son inevitables", declara en un comunicado Marta Serra-García, coautora del estudio y profesora en la Escuela de Administración Rady, de la UC. "Además, ofrece a las universidades un punto de partida: preguntarse qué campos con brechas menores podrían estar actuando de manera diferente".La división sexual del trabajo y factores invisiblesEl propio estudio señala que se centra en los factores "observables" y que existen otros condicionantes que quedan fuera del análisis. Las autoras mencionan diferentes perspectivas teóricas que dan cuenta de las desigualdades laborales. Entre ellas, "las diferencias en el capital humano –como la formación, la experiencia laboral y las interrupciones en la trayectoria profesional– que influyen en la productividad y el potencial de ingresos" o "la influencia de las normas sociales, las preferencias y la discriminación en el lugar de trabajo sobre las oportunidades, los ascensos y la remuneración".La periodista María Martínez Collado ha informado en piezas anteriores sobre la manera en la que la división sexual del trabajo todavía opera en la brecha salarial de género. Este ordenamiento deja a las mujeres a cargo de los trabajos no asalariados –en especial, los cuidados–, lo que predispone una mayor discontinuidad laboral, más excedencias, jornadas reducidas o a tiempo parcial y, en última instancia, desincentivos a la hora de asumir promociones que impliquen una menor capacidad para la conciliación.Estos son algunos de los factores que operan en la brecha de género y que no son evidentes para todo el mundo. Fundación Mujeres presentó en España el pasado mes de febrero su informe La brecha retributiva entre mujeres y hombres: causas, evolución y consecuencias. Dicho informe concluía que la diferencia salarial se situó en 2023 en el 15,74%. La investigación publicada este lunes en PNAS se centra en el sector académico, donde la interrupción de la carrera y las vulnerabilidades laborales son especialmente sensibles para las científicas. Poner fin a este problema pasa por advertir la multitud de elementos que operan sobre él.Referencia:Lyons, E. et al. "Gender pay gaps in the social sciences" PNAS (2026). DOI: https://doi.org/10.1073/pnas.2524119123.
Las científicas cobran menos aunque investiguen y publiquen tanto como sus colegas
Un nuevo estudio científico analiza factores habitualmente asociados a las diferencias entre académicos y académicas y busca contribuir a los marcos explicativos que aclaran los porqués de la brech...










