Actualizado Lunes,
julio
10:51Cuando Laura Hern�ndez termin� sus estudios de arquitectura t�cnica jam�s imagin� que acabar�a trabajando como enfermera. Y mucho menos que, a�os despu�s, volver�a a empezar de cero para convertirse en ingeniera de software. La crisis del ladrillo la expuls� de una profesi�n y la precariedad de la sanidad la empuj� a abandonar la siguiente. Hoy, a sus 40 a�os, se dedica a la programaci�n y al desarrollo de aplicaciones en la web de descargas Softonic, donde pasa los d�as junto a una inteligencia artificial que revisa su c�digo y se ha convertido en un compa�ero m�s. "La manera de trabajar ya no tiene nada que ver con la de hace cuatro a�os", afirma.Su trayectoria es el vivo reflejo de c�mo las crisis econ�micas y la b�squeda de una mejor calidad de vida pueden transformar por completo el destino laboral de una persona. A los 17 a�os ten�a claro que quer�a dedicarse a la construcci�n. Estudi� arquitectura t�cnica en Barcelona y desde segundo curso ya trabajaba en un despacho. Disfrutaba de la combinaci�n de estar a pie de obra y frente al ordenador... hasta que estall� la burbuja inmobiliaria y el sector se desplom�. Como tantos otros profesionales, tuvo que empezar de nuevo.Fue entonces cuando la vocaci�n de la enfermer�a llam� a su puerta. Le apasionaba el contacto con los pacientes, pero la realidad laboral termin� pesando m�s que la ilusi�n. Su faceta m�s humana se dio de bruces con unos turnos de trabajo y unos salarios que apenas evolucionaban con los a�os. Con la llegada de sus hijas, Leia y Elsa, la conciliaci�n familiar se volvi� misi�n imposible y decidi� que no quer�a permanecer en ese bucle sist�mico que no le permit�a pasar tiempo de calidad con los suyos. "Ya no vi el momento de volver a hacer esos horarios", recuerda. Tampoco le convenc�an las perspectivas econ�micas de un sector con "una gran carga de trabajo" y "supermal pagado". Ve�a compa�eras con dos d�cadas de experiencia cobrando pr�cticamente lo mismo que cuando empezaron... y sinti� que hab�a llegado a un callej�n sin salida.Un 'bootcamp' intensivoAntes de lanzarse a otra aventura incluso se plante� regresar a la arquitectura t�cnica, pero descart� la idea tras testar el estado del sector con antiguos compa�eros. Y entonces apareci� una tercera opci�n que nunca hab�a contemplado: la programaci�n. Fue su entonces marido, desarrollador de software, quien la anim�. Primero prob� por su cuenta, con cursos online, y despu�s decidi� apostar de verdad y se matricul� en un bootcamp intensivo de programaci�n. La decisi�n supon�a un riesgo considerable. M�s de 5.000 euros de matr�cula, tres meses sin trabajar y jornadas de hasta doce horas diarias. Para reducir la incertidumbre pidi� una excedencia como enfermera. Si todo sal�a mal, ten�a una plaza a la que regresar."No fue f�cil", admite. El apoyo familiar result� decisivo. Su madre se instal� temporalmente con ellos para cuidar de sus ni�as mientras ella estudiaba. En casa sobreviv�an �nicamente con un sueldo. "Lo vimos como una inversi�n", asegura. Y la apuesta sali� mejor de lo esperado. En la d�cima semana del bootcamp, la catalana Softonic, especializada en el descubrimiento, evaluaci�n y distribuci�n de software, llam� al centro para contratar a cinco alumnos. Laura era una de ellos. Termin� el curso un viernes y el lunes siguiente ya estaba incorpor�ndose a la empresa, en pleno boom tecnol�gico tras la pandemia.El cambio fue inmediato. Su primer sueldo como programadora ya superaba al de enfermera y, sobre todo, encontr� algo que llevaba a�os buscando: flexibilidad. Hoy trabaja desde casa buena parte de la semana, adapta sus horarios cuando lo necesitan sus hijas y sabe que su carrera todav�a tiene recorrido. "En tecnolog�a el techo salarial no existe", afirma. En efecto, el sector tecnol�gico es uno de los mejor remunerados de la econom�a y ofrece salarios, de media, superiores a los del conjunto del mercado laboral. Seg�n el Instituto Nacional de Estad�stica (INE) el sueldo medio en el mundo tech se sit�a en 42.741 euros anuales, pr�cticamente un 45% por encima de la media de todos los sectores.La IA en la rutinaSu trabajo est� cambiando a una velocidad vertiginosa. En su equipo, la inteligencia artificial ya forma parte de la rutina. Utilizan Claude Code para escribir c�digo, revisar tareas, detectar errores antes que los compa�eros o automatizar procesos repetitivos. Incluso le pide que audite su propio trabajo y le explique fragmentos de c�digo complejos. "Es superbuena profesora", asegura. Adem�s, acelera considerablemente el trabajo, ya que "ahora en un d�a hago una tarea para la que antes necesitaba una semana".Tambi�n ha visto c�mo la IA empieza a transformar otros empleos... incluso dentro de su propia compa��a. Recuerda que Softonic contrataba traductores para adaptar los contenidos de la web y que hoy gran parte de esa tarea la realiza la inteligencia artificial. "Me da pena por los compa�eros, pero es much�simo m�s r�pido", admite. Con todo, lejos de verla como una amenaza, cree que el verdadero riesgo ante la irrupci�n de estas herramientas es permanecer inm�vil. "Cada d�a salen cosas nuevas. Si no te adaptas, te quedas atr�s", sentencia.Despu�s de tres profesiones y dos reinvenciones completas, Laura ha interiorizado que la estabilidad laboral ya no consiste en permanecer siempre en el mismo sitio, sino, precisamente, en ser capaz de empezar de nuevo cuando todo cambia. La apuesta era arriesgada, pero le sali� redonda y hoy forma parte de una compa��a puntera en un sector en pleno desarrollo en el que augura un gran futuro profesional.








