Nacidos para sudar

Las olas de calor ya forman parte de nuestros veranos y, con ellas, las recomendaciones para refugiarnos del sol y buscar el aire acondicionado. Pero ¿y si, sin dejar de protegernos de los episodios extremos, también pudiéramos entrenar nuestro organismo para tolerar mejor el calor? Esa pregunta llevó al periodista científico Bill Gifford, autor superventas de The New York Times, a recorrer 160 kilómetros en bicicleta bajo el abrasador sol de Texas, a someterse a experimentos en laboratorios de calor y a probar una terapia de infrarrojos utilizada en investigaciones sobre la depresión. En Nacidos para sudar (Grijalbo) reúne las evidencias científicas que explican por qué el calor, administrado en dosis adecuadas, puede convertirse en un aliado para mejorar la salud, el rendimiento físico y la capacidad de adaptación de nuestro organismo.

La gente se muere de calor. Literalmente.

Las olas de calor son peligrosas, pero el calor es beneficioso cuando la exposición se produce en entornos controlados como una sauna o un entrenamiento deportivo de adaptación al calor.

¿El calor tiene dos caras?