En su última semana de legislatura, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha afianzado la alianza con los partidos judíos ultraortodoxos que integran la coalición gobernante y que, en varias ocasiones, amenazaron con abandonarla y con provocar un adelanto electoral. Finalmente, las elecciones generales tendrán lugar el 27 de octubre, fecha límite fijada por la Justicia del país, y Netanyahu se convierte así en el único primer ministro que logra completar los cuatro años de gobierno en más de tres décadas.

La coalición que lo apoya dio la semana pasada el visto bueno a dos leyes en la Knéset (Parlamento israelí) que, en la práctica, mantienen fuera del Ejército a los jóvenes ultraortodoxos que se dedican al estudio de los textos religiosos judíos. Una de esas leyes no establece una exención militar explícita, pero establece un marco jurídico que permite mantener la actual exención de los ultraortodoxos o haredim, considerada ilegal por el Tribunal Supremo en 2024.