Paula Fernández |
Poio (Pontevedra) (EFE).- La subida del precio de la almeja por el verano y los turistas está dando un respiro al marisqueo en la ría de Pontevedra que no es suficiente para levantar el ánimo de cara al futuro, ya que solo uno de los bancos está funcionando bien tras los temporales de lluvia del invierno.
Las playas de Lourido y Cabeceira, en Poio, se han convertido en su salvavidas y allí estuvieron el viernes unas 250 mariscadoras de las tres cofradías de Pontevedra para aprovechar el único banco que les permite coger la cuota máxima de almeja, seis kilos por mariscador.
«Se trabaja en un solo banco porque los otros quedaron muy tocados después de las inundaciones», explica a EFE la presidenta de la agrupación de a pie de la Cofradía de San Telmo, Raquel Gómez.
Un día antes celebraron el Día del Carmen, patrona de la gente de mar, pero el mar no está produciendo lo que daba hace años.A principios de semana constataron la escasez de almeja en Combarro y, aunque realizan limpiezas y siembran la poca semilla que queda, sienten que les falta tiempo.











