La huella no se borra. Hace 90 años, el movimiento anarquista escribía una página inédita de la historia: frente al golpe de Estado franquista, la masa libertaria respondió con colectivizaciones, puso las estructuras de poder patas arriba y llevó a miles de militantes a luchar contra el fascismo. Hoy, la militancia anarquista mira hacia aquel periodo con la mano tendida hacia un nuevo proceso de cambios. Publicidad"Salvando las distancias, creo que la revolución de 1936 es un manual de instrucciones a seguir", afirma a Público Sonia Turón, hasta hace poco presidenta de la Fundación Anselmo Lorenzo (FAL). Esta entidad, perteneciente al sindicato CNT, se encarga de difundir y proteger la cultura libertaria. El "manual" del que habla Turón ha sido estos días objeto de recordatorios, homenajes y reivindicaciones. La historiadora Dolors Marín, experta en ese periodo, sostiene que la revolución social, con sus colectivizaciones de tierras y fábricas en distintos puntos del Estado, supuso "un cambio de paradigma dentro de lo que era la vida cotidiana". "Sin el empuje de los anarquistas esto no se habría producido. Esto hace la guerra civil española tan especial a ojos de investigadores de todo el mundo", afirmó.La reconstrucción de la disidenciaLa experiencia revolucionaria de corte libertario, corta pero intensa, se estrelló contra lo que Dolors Marín define como una "guerra sucia de estalinistas contra el POUM (Partido Obrero Unificado Marxista, con un papel importante en Catalunya) y los anarquistas". Luego vendría la larga noche de la dictadura y del exilio, pero también de la clandestinidad y de la resistencia. ¿Qué pasó a partir de entonces con el movimiento anarquista en el contexto del Estado español? ¿Qué semillas dejó todo aquello entre las organizaciones libertarias actuales?Publicidad"En España hubo un corte generacional cuando se perdió la guerra. Toda la vida social previa muere en los años 40. Lo que hay después es una reconstrucción de la disidencia y del antagonismo con un modelo nuevo, muy similar al de otros países de Europa", sostiene Miguel Gómez, secretario general del sindicato CNT en Catalunya.Gómez habla, precisamente, desde uno de los sectores libertarios con mayor presencia social: el anarcosindicalismo. Se estima que la histórica CNT tiene hoy entre 15.000 y 20.000 afiliados, mientras que CGT, nacida de una escisión en el seno de esa central sindical, cuenta con más de 100.000, lo que le sitúa como quinta fuerza sindical a nivel estatal en número de afiliados. El área de memoria del sindicato CGT acaba de reeditar una guía en la que reivindica aquellos hechos revolucionarios de 1936. "Tal vez, algún día, una nueva generación realice aquellos grandes principios igualitarios, en un mundo en el que el sol y la lluvia sean por igual para todas", afirma en ese documento Joan Pinyana, coordinador de memoria libertaria de CGT.PublicidadTambién hay otros sindicatos más pequeños que se sitúan en el ámbito anarquista, como Solidaridad Obrera, que cuenta con representación en los comités de empresa de los metros de Madrid y Barcelona. Asimismo, una reciente escisión en CNT tras un complejo proceso en torno al uso de sus siglas derivó en la creación de la Confederación Anarcosindicalista (CA-AIT), impulsada por un sector minoritario.La Federación Anarquista Ibérica (FAI), compuesta por distintos grupos en el ámbito del Estado con diferentes grados de actividad a día de hoy, es otra de las siglas históricas del movimiento libertario, aunque su actividad se ha visto reducida en los últimos años. Forma parte de la Internacional de Federaciones Anarquistas (IFA), en la que participan grupos de diferentes países. El mapa anarquista lo componen también varias organizaciones que se adscriben al anarco-comunismo y en las que se sitúan Embat (Catalunya), Liza (Madrid y Granada), Hedra (Alacant) o Xesta (Galiza). Estos grupos celebrarán un encuentro del 14 al 16 de agosto en el País Vasco. "En un momento donde la crisis y la violencia capitalista se intensifican y donde la guerra imperialista y el ecocidio amenazan directamente nuestras vidas, las organizaciones que impulsamos este encuentro entendemos que el movimiento libertario tiene una tarea histórica", afirman los organizadores.Actualmente funcionan además distintas asambleas libertarias en ciudades como Santander, Zaragoza o Castelló. "Luego tendríamos un anarquismo más vivencial: gente en el mundo rural que ha huido de las ciudades y se ha ido a vivir en ecoaldeas o ha comprado vivienda en pueblos pequeños. Se dedican a hacer proyectos de todo tipo e impulsan el cooperativismo rural", señala Gómez. A todo ello se suma la influencia de las ideas libertarias en el ámbito de las organizaciones ecologistas y antimilitaristas, así como en los sindicatos de vivienda o en los centros sociales okupados, sin olvidar la presencia de libertarias en el ámbito feminista no institucionalizado o en las luchas por los derechos de la población LGTBIQ+. "No hablamos de compartimentos estancos: una persona puede estar en dos o tres luchas de estas porque colabora en distintas causas", explica el secretario general de CNT en Catalunya. "Espacios de sociabilidad"Coincidiendo con el 90 aniversario de la revolución social, Juan Cruz, archivero de la Fundación Anselmo Lorenzo, describe al anarquismo como un movimiento con un papel clave de cara al futuro. "Me refiero a la necesidad que tendrá la gente de estructurar sus demandas y su vida en torno a espacios de sociabilidad reales en un contexto cambiante", apuntó. PublicidadPara Cruz, "si el movimiento libertario sigue creciendo de manera sostenida como en estos últimos años, será una referencia ineludible, porque plantea que la lucha tiene que partir de bases políticas más cercanas y que se tiene que gestionar de abajo hacia arriba". "Lo que hay que hacer es intentar que ese tejido crezca numéricamente y gane capacidad de transformación y que luego mejore su implantación no solo en núcleos urbanos, sino que también llegue a ámbitos rurales", afirmó."Respuesta válida""Vivimos tiempos reaccionarios, pero sabemos que todo vuelve, y que cuando vuelvan a polarizarse las ideas de las izquierdas, las derechas habrán hecho tal destrozo que la gente querrá una izquierda revolucionaria, y el anarquismo tiene estructura y arraigo popular", señaló, por su parte, el secretario general de CNT en Catalunya. Publicidad"El anarquismo sigue siendo una respuesta válida para luchar por la emancipación de las trabajadoras y trabajadores. Es precisamente con ese espíritu que estamos conmemorando el 90 aniversario de la revolución", agregó, por su parte, la historiadora catalana Dolors Marín.
90 años del estallido anarquista que desafió al fascismo: "La revolución de 1936 es un manual de instrucciones"
El movimiento anarconsindicalista se abre como alternativa en el mundo laboral, mientras las ideas del mundo libertario impregnan distintos ámbitos de reivindicación social, como la vivienda o el e...












