Hace 50 años CC.OO. desafiamos al ministro de la Gobernación, Fraga Iribarne y contribuimos decisivamente a desbaratar su “Operación Fragamanlis”. Un burdo remedo de la transición a la democracia que había pilotado Karamanlis en Grecia un par de años antes. Fraga propugnaba un proceso en dos plazos: uno inicial en el que pergeñar una Ley Fundamental de la monarquía, previa modificación de algunos artículos de las leyes homónimas del régimen y presentarla como una “constitución” a modo de carta otorgada por el rey; limitar la legalización de los partidos y sindicatos hasta el espectro socialista; y, tras la celebración de unas primeras elecciones, otro posterior procediendo paulatinamente a legalizar al resto de formaciones sociales y políticas.

Estratagema que terminó abortada cuando Adolfo Suárez la rebatió en el Consejo Nacional del Movimiento primero y en las Cortes (franquistas) después; como él mismo contó en el ciclo de conferencias organizado por la Real Academia de la Historia con motivo del 25º de la coronación del rey Juan Carlos y quedó publicado en el volumen que recogió todas las aportaciones de cuantos intervinimos en aquella convocatoria (25 años del reinado de J.C. I, pg.111; Espasa Calpe, Madrid, 2002).