10 de julio, 2026 - 06h30¿Qué nos decían de Albania, hace 40 años, quienes buscaban razones para propagandear las maravillas del socialismo en el mundo? Que, gobernado por el gran líder Enver Hoxha, era una sociedad autosuficiente que le había dado la espalda al Occidente capitalista y corrupto, y que construía un singular socialismo, incluso rompiendo con las desviadas y vendidas directrices de Moscú y de Pekín. Para muchos de los revolucionarios ecuatorianos, Albania era una suerte de espacio prístino en el que se construía el hombre nuevo al margen de las lacras de las burocracias comunistas de los nuevos imperialismos.Según esos militantes, Albania era un lugar donde con entusiasmo popular y con orgullo de su independencia con respecto de todos los poderes mundiales se erigía el verdadero futuro de la humanidad. Hoy sabemos que, al carecer de mejores circuitos de información a nivel internacional, esas eran falsedades que se difundían en la batalla ideológica de la Guerra Fría que quería hacer del socialismo una alternativa para otros pueblos. Por esto, leer Libre: el desafío de crecer en el fin de la historia (publicado en 2021), de la escritora Lea Ypi, es tener a mano un testimonio más cercano a la verdad de lo que fue el experimento político albanés.Ypy es ahora profesora de teoría política en la London School of Economics, pero en 1990, cuando el régimen albanés empezaba a desmoronarse, era una niña de 11 años que vivió en carne propia el derrumbe estrepitoso del que era considerado el bastión más fiel del estalinismo en el mundo. Libre es el testimonio de cómo las mentiras en la sociedad y en las familias empezaron a mostrar los problemas escondidos de la vida dentro y fuera de los hogares: los vecinos amables no eran más que informantes del partido único, las maestras con valores cívicos no eran más que propagandistas forzadas del sistema.La vida albanesa en la transición política fue sumamente complicada, al punto de que Ypi llegó a convencerse de “que mi familia no era la fuente de todas las certezas, sino también de todas las dudas”. Secretos develados, traiciones descubiertas, imposturas insostenibles… todo un desajuste que trajo el acabamiento gradual de un sistema basado en las verdades únicas establecidas por el partido. La vida personal y grupal dio un vuelco para todos en el que la fantasía política de ser el mejor país del mundo con el mejor sistema de vida se cayó como las estatuas de Stalin. Ypi dice: “No sabía dónde mirar, a quién creer”.Interesantemente, Ypi tampoco encontró en el capitalismo liberal un sistema que resolviera con justicia las necesidades de todos. Instalada en Londres, publicó en 2025 Fronteras de clase: desigualdad, migración y ciudadanía en el Estado capitalista, para entender la crisis de la democracia contemporánea. “Mi mundo está tan lejos de la libertad como aquel del que mis padres intentaron escapar. Ambos distan mucho de ese ideal. Pero sus fracasos adoptaron formas muy diferentes y, si no hacemos un esfuerzo por entenderlos, continuaremos divididos para siempre. He escrito mi historia para explicar, para reconciliar y para continuar la lucha”, afirma Ypi. (O)
Fernando Balseca: Para reconciliar | Columnistas | Opinión
‘Libre’ es el testimonio de cómo las mentiras en la sociedad (...) empezaron a mostrar los problemas escondidos de la vida.








