Cada verano llegan al buzón del Defensor del Lector mensajes de suscriptores que están de viaje o se han trasladado a una segunda residencia y, una vez allí, topan con algún inconveniente inesperado que les dificulta seguir leyendo la edición impresa de La Vanguardia. A veces, incluso sin moverse de casa tienen problemas si su quiosco de referencia cierra por vacaciones. Andrea Martinez Pastor“Como cada año, problemas para recibir el diario en vacaciones”, se lamentaba hace unos días el suscriptor Manel Batlle, que explicaba que había pedido un cambio en el lugar de entrega pero el diario aún no le llegaba. El también suscriptor Manuel Soler exponía que ha ido a veranear a la zona de Relleu, junto a La Vila Joiosa (Alicante), “pero allí no hay manera de conseguirla y me quedo sin La Vanguardia”. Solicitaba información del punto de venta más cercano y consultaba si podría suspender su suscripción mientras estuviera fuera de casa. Beatriz González, directora de Distribución de Grupo Godó, explica que en verano “el diario sigue presente en todos los puntos de venta” en los que se distribuye durante el resto del año y además se refuerza el reparto en la costa catalana, así como en la Comunidad Valenciana y Baleares. Los suscriptores que recogen su ejemplar en un punto de venta, recalca González, disponen de un espacio en la web y la app del diario para, a partir del código postal en el que uno se encuentra, saber el lugar más cercano en el que encontrarán La Vanguardia.Suscriptores del papel explican cómo viajes y traslados a segundas residencias les dificultan seguir recibiendo el diarioGemma Vila Bori, directora de Suscripciones de La Vanguardia, añade que desde la app los suscriptores pueden solicitar un cambio provisional de domicilio de entrega y modificar la modalidad de suscripción (pasar de recibirla en casa a recogerla en un quiosco o viceversa). Vila Bori recuerda que los suscriptores del papel tienen siempre acceso a la edición impresa digitalizada para asegurar que puedan consultarla en su formato preferido en cualquier circunstancia.Los lectores de la edición impresa de La Vanguardia tienen la gran ventaja de no necesitar pantallas, cobertura ni batería en el móvil para leer tranquilamente su diario, pero las incidencias veraniegas o el cierre de quioscos pueden suponer una complicación para mantener tan saludable hábito. Confío en que la mayoría pueda seguir haciéndolo sin contratiempos y aprovecho para desearles unas felices y sosegadas lecturas de verano.Periodista. Subdirector y Defensor del Lector de La Vanguardia. Contacto: jalbarran@lavanguardia.es y defensor@lavanguardia.es
Contratiempos de verano, por Joel Albarrán Bugié
Suscriptores del papel explican cómo viajes y traslados a segundas residencias les dificultan seguir recibiendo el diario







