Un estudio de investigadores de la <b>Universidad de Cambridge</b> concluye que los desplazamientos de los aficionados representan la mayor parte de la huella de carbono de los grandes eventos deportivos y musicales, por lo que propone que parte de<b> ese costo ambiental sea compartido por los asistentes</b> mediante incentivos o recargos vinculados a las emisiones.<a href="https://www.nature.com/articles/s44458-026-00112-z" target="_blank" rel="" title="https://www.nature.com/articles/s44458-026-00112-z">La investigación</a> estima que la<b> Copa Mundial de la FIFA 2026</b>, que por primera vez reunirá a 48 selecciones, generará alrededor de <b>4,23 millones de toneladas de dióxido de carbono</b>.

De ese total, el 82 % provendría de los viajes de los aficionados y cerca de 3 millones de toneladas corresponderían únicamente a los vuelos.Según los economistas ambientales responsables del estudio, si el costo de compensar esas emisiones se trasladara íntegramente al público,<b> el precio promedio de cada entrada aumentaría en unos 114 dólares</b>.Los autores sostienen que, en lugar de centrarse únicamente en reducir las emisiones de los estadios,<b> los organizadores deberían promover cambios en la forma en que se desplazan los espectadores</b>.