Los sucesos de la d�cada de 1930 en el sector econ�mico global sirvieron para comprender y mitigar los efectos de la crisis financiera del a�o 2007.C. Reinhart y K. Rogoff pusieron un t�tulo ir�nico a su libro sobre las crisis econ�micas: Esta vez es diferente. La obra se public� en 2009, un a�o bastante dif�cil para las econom�as occidentales sumidas a�n en los efectos de la crisis financiera de 2007. Reflexionemos un momento. Si hay una idea equivocada en econom�a es la creencia en que hoy tenemos la capacidad y la competencia t�cnica para evitar las crisis y no vamos a volver a sufrir los efectos que �stas tuvieron en el pasado. Sin embargo, una cierta dosis de escepticismo puede ser conveniente cuando tales ideas se plantean.En 2007 hab�amos perdido, hac�a ya bastante tiempo, la fe en las recetas keynesianas que promet�an un crecimiento estable, en el que los ciclos, aunque siguieran existiendo, podr�an ser, al menos, domesticados. Pero ese mismo a�o surgi� en los Estados Unidos una nueva crisis, que pronto se extender�a al resto del mundo. Mucha gente volvi� la mirada a lo que hab�a sucedido en la bolsa de Nueva York en 1929 y en la econom�a internacional en la d�cada de 1930. Y los economistas tuvieron que revisar sus teor�as no s�lo para explicar lo que hab�a ocurrido entonces, sino tambi�n para tratar de evitar efectos tan graves como los que hab�a ocasionado la gran depresi�n. Y se dieron cuenta de una cosa: transcurridos setenta a�os desde aquellos momentos, no exist�a acuerdo sobre las causas que la provocaron.Varias eran las posibles explicaciones. Desde la idea de que la crisis mostraba con claridad que el capitalismo es un sistema econ�mico sin sentido, hasta quienes pensaban que lo que realmente origin� la depresi�n no fue la ca�da de la bolsa, sino una pol�tica monetaria absurda que redujo la oferta monetaria, generando la recesi�n; pasando por quienes cre�an que s�lo el estado, con una pol�tica agresiva de gasto, pod�a solucionar el problema, frente a los que argumentaban que, una vez cometido el error de una pol�tica monetaria demasiado expansiva, lo que hab�a que hacer era aceptar pagar el coste de �sta y permitir que el sistema econ�mico se recuperara por s� mismo.No muy diferentes fueron los an�lisis que se realizaron en 2007. Tambi�n en esta ocasi�n algunos vieron en ella lo mismo que sus abuelos hab�an visto en la gran depresi�n: un s�ntoma claro del agotamiento del capitalismo, agravado en este caso por las pol�ticas liberalizadoras de la d�cada de 1980; y defendieron la necesidad de sustituirlo por un nuevo modelo con mayor control estatal de la econom�a.Sin llegar a una visi�n tan radical, otros creyeron culpable de la crisis a la falta de regulaci�n del sector privado, especialmente en el mundo financiero; y ello a pesar de que la crisis comenz� en el mercado de pr�stamos hipotecarios, mercado regulado, que hab�a seguido pol�ticas irresponsables con el apoyo expl�cito del gobierno norteamericano. Y tampoco fue muy distinta la reacci�n de buena parte de la opini�n p�blica, que pidi� m�s gasto p�blico y mayor intervencionismo del estado como f�rmula de salvaci�n.DiferenciasPero hay, sin duda, diferencias muy importantes entre las dos grandes crisis. Por una parte, su gravedad. Los efectos de la gran depresi�n de la d�cada de 1930 fueron mucho peores que los de la crisis de 2007, no s�lo en la evoluci�n de las variables econ�micas fundamentales, sino tambi�n en sus efectos sobre unas sociedades con muchos problemas en un mundo dominado por una gran inestabilidad pol�tica.Por otra, hay que se�alar que las pol�ticas econ�micas fueran significativamente mejores a partir de 2007 de lo que lo hab�an sido en el pasado. Y esto, al menos, en dos aspectos muy importantes. El primero es que no se cay� en el error -que se hab�a cometido en los a�os treinta- de cerrar las econom�as al comercio exterior reforzando el proteccionismo para defender la producci�n nacional, fuera �sta industrial o agraria; medida que agrav� de forma notable la recesi�n y dificult� la recuperaci�n de las econom�as de la �poca.El segundo acierto fue no dejar caer en 2007 la oferta monetaria, como se hab�a hecho en los a�os treinta. Y la Reserva Federal reconoci� expl�citamente que aquella experiencia negativa del pasado hab�a contribuido en buena medida al dise�o de una mejor pol�tica monetaria en el presente.A pesar de ello, tras 2007, hubo problemas graves y recesiones, que no todos los pa�ses sufrieron en el mismo grado. La raz�n de estas diferencias hay que buscarla, por una parte, en la diversa situaci�n de sus econom�as en aquellos momentos. Y, por otra, en las pol�ticas econ�micas que los diversos pa�ses aplicaron. Estos dos factores explican por qu� Espa�a fue uno de los pa�ses m�s afectados por la crisis y por qu�, de hecho, nunca se ha llegado a recuperar plenamente de ella. El dato de que nuestro PIB per c�pita en t�rminos reales siga siendo hoy similar al que ten�amos en 2006 es una dato muy significativo.Francisco Cabrillo es catedr�tico em�rito de Econom�a de la Universidad Complutense. Fundaci�n Civismo.