Los medios y buena parte de los analistas suelen poner el foco de sus comentarios económicos en las bolsas, la inflación, el mercado laboral o incluso la deuda pública. Todos estos indicadores son relevantes para la economía y tienen la capacidad de desencadenar una crisis si presentan desequilibrios. Sin embargo, hay otro tipo de desequilibrios, mucho más profundos, que pasan desapercibidos a menudo y que no paran de crecer en los últimos años. Mientras que todo el mundo mira a la supuesta burbuja de la inteligencia artificial o a los excesos del crédito privado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros expertos son sobrada experiencia han lanzado la voz de alarma sobre los desequilibrios por cuenta corriente y sus acumulaciones (la famosa PIIN) a nivel global, que están volviendo a ampliarse, revirtiendo una década de descenso constante tras la crisis financiera mundial. "La historia sugiere un riesgo claro: el aumento de estos desequilibrios suele venir acompañado de un crecimiento más concentrado y de menor calidad, provoca desajustes sectoriales entre socios comerciales y, además, ha precedido en numerosas ocasiones a crisis financieras o bruscas reversiones de los flujos de capital", avisa el FMI.Para poner al lector en situación, cabe recordar que estos desequilibrios fueron, en parte, también los que agudizaron la crisis financiera de 2007, especialmente en países como España. El FMI lo explica de forma indirecta en el paper titulado 'Understanding global imbalances' que analiza estos desequilibrios. La entrada de España en el euro provocó un descenso de los tipos de interés en España que generó una burbuja de crédito financiada con dinero exterior. Los españoles se endeudaban a tipos bajos para comprar viviendas, coches y electrodomésticos hechos en Alemania o tecnología fabricada en Asia. Ese crédito barato era financiado por países acreedores como Alemania, Países Bajos, China... Tras años de históricos déficits por cuenta corriente, la economía alcanzó una posición de inversión internacional neta (la famosa PIIN) muy negativa (el gran desequilibrio exterior). Cuando la crisis financiera global estalló, los inversores activaron el modo risk-off, lo que provocó una paralización repentina de los flujos que financiaban los 'excesos' de la economía, forzando un ajuste muy profundo y doloroso que duró años. Hoy, España no parece estar en el ojo del huracán, pero los desequilibrios globales en otras partes son muy elevados y cualquier chispa puede prender la mucha de una crisis financiera mundial.
El FMI detecta un enorme desequilibrio global entre países y avisa: "Suele preceder a las grandes crisis financieras"
Los medios y buena parte de los analistas suelen poner el foco de sus comentarios económicos en las bolsas, la inflación, el mercado laboral o incluso la deuda pública. Todos estos indicadores son relevantes para la economía y tienen la capacidad de desencadenar una crisis si presentan desequilibrios. Sin embargo, hay otro tipo de desequilibrios, mucho más profundos, que pasan desapercibidos a menudo y que no paran de crecer en los últimos años.







