Digi no ha logrado estrenarse en bolsa con buen pie. La filial española del operador rumano protagonizó este jueves su debut en la bolsa nacional, tras una primera intentona fallida el pasado abril. El revés del 8% que firmaron sus acciones al término de la jornada ha supuesto una mácula amarga a una jornada de celebración, al haber logrado, al contrario que hace tres meses, atraer el interés suficiente de los inversores para conseguir su objetivo de comenzar a cotizar. Un logro que se empezó a fraguar casi en el mismo momento en que se truncó la primera operación. Poco después de paralizar a finales de abril su primer intento de empezar a cotizar, Digi Spain Telecom recibió el interés de un inversor acreditado en el mundo de las telecomunicaciones. La familia Domínguez de la Maza, conocida por ser dueña de la marca de ropa infantil Mayoral, les trasladó su intención de convertirse en accionista de la compañía, ofreciéndose a entrar en el capital aunque no hubiese finalmente una salida a bolsa, según fuentes conocedoras de estos contactos. Digi lanzó la salida a bolsa para costear parte del millonario plan de crecimiento que está ejecutando en España. Si no daba el salto al parqué, se quedaba sin esos fondos, pero la familia malagueña le planteó poner una gran parte del dinero que necesitaba, sin importarle si empezaba a cotizar o no. Esa potente muestra de interés se aprovechó como cebo para tantear de nuevo a inversores institucionales y reactivar el proceso. Y apenas pasaron dos meses desde que puso en pausa la operación hasta que anunció que retomaba sus planes, efectuando por fin este jueves el toque de campana que ha supuesto el inicio de la negociación de sus acciones. El primer intento se canceló con la justificación oficial de que no era el momento idóneo por la inestabilidad que vivía el mercado en medio del conflicto en Oriente Medio. Aunque fuentes financieras señalan que también tuvo que ver el no haber conseguido el suficiente respaldo de inversores institucionales en los contactos previos, después de que se retirase una firma internacional de renombre. Pero esa situación cambió con la entrada en escena de los Domínguez de la Maza, que han devuelto la confianza al resto con su exitoso historial de apuestas en el sector telco. Los dueños de Mayoral llegaron a tener más del 10% del capital de MásMóvil, deshaciendo toda su posición en la opa lanzada en 2020 por los fondos KKR, Cinven y Providence. Con esa operación, obtuvieron una plusvalía que rondó los 180 millones de euros. Fue su inversión más sonada en este mundillo, aunque ahora también controlan una participación del 19% en el operador catalán Parlem Telecom, otra superior al 10% en la empresa de satélites Sateliot y cerca del 6% en la cotizada Gigas Hosting. Esa muestra de interés se aprovechó como cebo para volver a tantear a otros inversores y reactivar el proceso En Digi se ha convertido ahora en el segundo máximo accionista, con el 6% del capital, después de poner sobre la mesa 100 millones de euros. Como deferencia por su intención de aportar fondos para financiar el plan de expansión, incluso cuando la salida a bolsa había quedado en 'stand by', se le permitió entrar en condiciones favorables a través de una precolocación de acciones para la que también se contactó con una decena de 'family offices' españoles, como informó El Confidencial. La inversión que los Domínguez de la Maza han realizado a través de su sociedad Global Portfolio Investments supone casi un tercio de los 330 millones que el operador de origen rumano ha captado con la salida a bolsa. Ha facilitado así la llegada de otros 50 inversores, que entre todos han aportado pequeñas cantidades —unos 4 millones de media— para cubrir los 230 millones restantes. Entre ellos están Amundi, Bestinver y Wellington, según publica 'Expansión'. Rebaja de la valoración Para retener el interés de ese medio centenar de inversores, también rebajaron sus pretensiones respecto al precio de entrada. En el primer intento se manejaba una valoración de entre 2.000 y 2.500 millones, una horquilla que muchos institucionales vieron exagerada, sobre todo porque no se contempla pagar dividendo y necesitan ver capacidad de revalorización para quedarse a largo plazo. Finalmente, la capitalización inicial fue de 1.662 millones, aunque el debut se saldó con un retroceso del 8% y cerró en 1.528 millones. Aun así, el consejero delegado de la operadora 'low cost', Marius Varzaru, mandaba un mensaje de optimismo al manifestar, durante un encuentro con periodistas previo al toque de campana, que "el precio de salida permite capacidad de mejora a medio y largo plazo". Y así lo entendieron también todos los interesados en participar de la salida a bolsa, hasta el punto de que la demanda superó cerca de cinco veces la oferta. Para quien se haya quedado fuera, de cara al futuro se guarda la opción de sacar al mercado un 5% adicional del capital social, lo que supondría poner en negociación hasta el 25% de sus acciones. De hecho, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) exige a las cotizadas que tengan al menos ese 25% moviéndose en el mercado bursátil. Aunque esta es una condición ante la que es común que el supervisor ofrezca dispensas, especialmente en grupos de cierto tamaño, como es el caso de Digi. Se guarda la opción de sacar al mercado un 5% adicional del capital para que esté en negociación hasta el 25% Digi ha llamado la atención del mercado porque se ha convertido en la cuarta empresa de telecomunicaciones de España tras encadenar 17 trimestres liderando las altas netas en fibra y móvil. Sus ingresos ya superan los 1.000 millones de euros en tasa anualizada, después de haber cerrado 2025 en 929 millones. De hecho, en el primer trimestre de 2026 crecieron un 16,4%, hasta 252,2 millones, con un resultado bruto de explotación o ebitda ajustado de 50,6 millones. Espera seguir mejorando esas cifras gracias a los fondos conseguidos con este salto al parqué. De los 330 millones captados, destinará cerca de la mitad a los planes de crecimiento, ampliando su infraestructura de fibra y desplegando red móvil propia. Cubre así parte de las necesidades de financiación que demanda su estrategia de expansión en España, donde prevé destinar 400 millones de euros durante este 2026 y otros 900 millones entre 2027 y 2029. Digi no ha logrado estrenarse en bolsa con buen pie. La filial española del operador rumano protagonizó este jueves su debut en la bolsa nacional, tras una primera intentona fallida el pasado abril. El revés del 8% que firmaron sus acciones al término de la jornada ha supuesto una mácula amarga a una jornada de celebración, al haber logrado, al contrario que hace tres meses, atraer el interés suficiente de los inversores para conseguir su objetivo de comenzar a cotizar. Un logro que se empezó a fraguar casi en el mismo momento en que se truncó la primera operación.
Los dueños de Mayoral se ofrecieron a invertir en Digi incluso sin salida a bolsa
La familia Domínguez de la Maza se ha convertido ahora en el segundo máximo accionista del operador 'low cost', con el 6% del capital, después de poner sobre la mesa 100 millones de euros













