Libre de marcaSe cree liberado de servidumbres y no piensa disculparse; acaso igualmente como desquite, porque gobern� disculp�ndose El ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy.AP PhotoActualizado Jueves,

julio

23:58Audio generado con IALa prueba de que la aturullada gracieta de Rajoy sobre franceses no franceses no era tan importante como lo ha hecho parecer el sofisticado artilugio de promoci�n de pompas progubernamentales es que se pronunciaron sobre ella encorajinados ministros franceses. En los asuntos cruciales, fuera se ponen de perfil y miran para otro lado. Ning�n Gobierno pisa las flores de otro.Europa languidece porque despu�s de casi una d�cada de proc�s y casi otra de posproc�s, ni lo entendi� ni le preocup� ni ha comprendido tampoco el fundamento y alcance de la amnist�a: asuntos internos y carpetazo. La Ley de Amnist�a encapsul�, aglutin�, defini�, ampar�, ampli� y camufl� la construcci�n y forja de un poder paralelo y corrupto con tent�culos en todas las estancias del Estado. Un poder al que la Ley de Amnist�a dio continuidad.Este artificioso Ejecutivo dif�cilmente ejecuta pol�ticas pero ejecuta o se beneficia de �rdenes y operaciones de presi�n, coacci�n, boicot y persecuci�n de adversarios: la en�sima maniobra contra Ayuso, practicada finalmente por el ex fiscal general del Estado, parti� de La Moncloa. La informaci�n publicada ayer por Ketty Garat en Abc revela, por un lado, la enfermiza obsesi�n de S�nchez con Ayuso y, por otro, que las cloacas de Cerd�n, Leire D�ez, los Serranos y Hernando no dejan cabo suelto. Desempe�an con f�rrea disciplina partisana un asfixiante achique de espacios. Nada escapaba a la mirilla del operativo de Ferraz, Interior y la Sepi: ni la celebraci�n del Dos de Mayo en Madrid.Rajoy gusta de forzar su personaje y retru�canos. Ejercita una suerte de desquite por aquellos recreos sem�nticos en los que tropez� en su d�a (�Cuanto peor, mejor para todos; y cuanto peor para todos, mejor...� y tal; �Somos sentimientos y tenemos seres humanos�). En tiempos, un brillante escribidor de discursos se los inclu�a confiado. Hasta que alg�n miembro del gabinete le reproch�: �T� y tus pu�eteros [realmente dijo otra palabra m�s corta] juegos de palabras�. Y tomaron conciencia de que los convert�a en una ruleta rusa.Rajoy crey� escribir o dictar fr�volamente una columna sobre f�tbol. Tambi�n se cree liberado de servidumbres y no piensa disculparse; acaso igualmente como desquite, porque gobern� disculp�ndose por su mayor�a absoluta. Pudo parecer un ejercicio de responsabilidad, pero fue una dejaci�n. Lo supo despu�s del Arahy; lo sufre ahora.