El 65% adolescentes y jóvenes creen que cualquier contenido que ven en redes sociales —políticos, feministas, de género, pero también violentos, pornográficos o sexuales— sirve simplemente para entretener. Esta es una de las conclusiones de (Sobre)expuestos online: conocimiento, aceptación y experiencias de violencias digitales en adolescentes y jóvenes, un nuevo informe publicado este jueves por Plan International según el cual, además, siete de cada diez sufren violencia digital por primera vez entre los 13 y los 17 años, y un 16% con 12 años o menos.El informe, elaborado a partir de mil encuestas a adolescentes y jóvenes de entre 14 y 21 años de toda España, alerta de que estos pasan "mucho de su tiempo online" —la mitad hasta tres horas diarias entre semana y un 19%, diez horas o más— y sin controles sobre el tipo de contenido consumido. El estudio constata un consumo fundamentalmente pasivo, ya que solo el 16% usa las redes para crear contenido propio, mientras que en torno al 70% las emplea para comunicarse con amigos, familiares y contactos, casi la mitad (48%) ve contenido de familiares y amistades y un tercio directamente lo que la red social le recomienda. De hecho, "solo el 25% se cree capaz de entrenar al algoritmo que decide qué ven".Según reza nuevo trabajo, "más de la mitad (59%) usa las redes para resolver dudas académicas, pero cabe también mencionar la búsqueda de información relacionada con la salud o el bienestar: el 22% hace consultas sobre rutinas deportivas y dietas y el 7% busca información sobre salud mental. Donde más se distancian ellas y ellos es en los juegos online, con 30 puntos porcentuales de diferencia: el 51% de los chicos y el 21% de las chicas las usan para jugar".Los adolescentes y jóvenes encuestados indican que ven sobre todo contenido político (59%), feminista (52%) y sobre cómo ser una mujer/hombre de alto valor (42%). Sin embargo, los autores subrayan que los participantes "están expuestos a contenidos que pueden tener además consecuencias negativas sobre su desarrollo, por la normalización de la violencia, la reproducción de estereotipos perjudiciales y la sexualización de mujeres y niñas, especialmente cuando no reciben una educación afectivo-sexual integral o no cuentan con un acompañamiento para valorar estos contenidos de forma crítica".Según constata este trabajo, el 17% dice haber sufrido violencia digital. La sufren en mayor medida los mayores de edad (23%) que los adolescentes (12%). En cuanto a la edad en la que empiezan a estar expuestos a estos riesgos, siete de cada diez asegura haberse enfrentado a ella por primera vez entre los 13 y los 17 años, y un 16 % con 12 años o menos. Además, de quienes la padecen antes, el 59% recibe contenido sexual no deseado. Los autores perciben que la violencia sexual online se vive con vergüenza: el 77% de quienes recibieron contenido sexual no deseado lo mantuvo en secreto por esta razón."Solo el 38% contó su experiencia de violencia digital a su familia y apenas el 14% denunció a la plataforma. Además, más de la mitad cree que la responsabilidad de la violencia es de quien sube contenido íntimo; solo una quinta parte responsabiliza a quien lo difunde sin consentimiento", explican los autores en un comunicado en el que reclama que "la responsabilidad de la protección frente a contenidos perjudiciales y violencia digital no recaiga sobre los y las adolescentes, sino sobre quienes diseñan las plataformas y quienes regulan el entorno digital"."En verano, con más tiempo libre y menos acompañamiento, muchos adolescentes pasan horas consumiendo en piloto automático", advierte Virginia Saiz"En verano, con más tiempo libre y menos acompañamiento, muchos adolescentes pasan horas consumiendo en piloto automático lo que el algoritmo decide mostrarles, y ese consumo incluye demasiadas veces violencia. Estos contenidos tienen un impacto perjudicial en su desarrollo", ha señalado Virginia Saiz, directora general de Plan International en España. "Es urgente aprobar la ley que exija a las plataformas diseñar espacios digitales seguros que respeten los derechos de niños, niñas y adolescentes, garantizar la transparencia algorítmica y moderar los contenidos a los que están expuestos. Prohibir sin acompañar no protege; educar y regular a la vez es fundamental", ha sentenciado Saiz.Al uso intensivo se suman la ausencia de límites, según el informe, que arroja que cuatro de cada diez adolescentes y jóvenes no tienen ninguna norma de uso de sus dispositivos y "solo un 18% se autoimpone alguna" como por ejemplo no llevarlo a clase (en torno al 25%) o no dejar el móvil cerca a la hora de dormir (en torno al 30%). Estas normas "las ponen sobre todo las familias (74%) y regulan el cuánto y el dónde, pero apenas el qué. Únicamente el 20% tiene normas sobre los contenidos a los que accede", advierte el informe.Conductas de violencia 'online'De acuerdo con este estudio, las conductas que más consideran violencia digital son insultar en redes sociales y enviar comentarios o peticiones sexuales a través de las redes (65%). Asimismo, grabar imágenes sexuales a través de videollamada para su difusión no consentida (79%) y suplantar la identidad de otra persona en aplicaciones de citas (72%) son las acciones que mayoritariamente consideran delitos. En este sentido, solo el 3% de los adolescentes y jóvenes preguntados piensa que está bien grabar contenido sexual de otra persona sin su consentimiento (aun si no lo difundes).El informe concluye que "la recepción de contenido sexual no deseado es una de las formas de violencia digital más frecuentes a esas edades". En este sentido, recoge que "las chicas sufren más todas las formas de violencia digital de carácter sexual: proposiciones y comentarios sexuales (32 % frente al 22 % de ellos), recepción de contenido sexual no deseado y chantajes".Por otra parte, el estudio refleja que cuatro de cada diez asegura ver contenido violento, un 35% señala ver contenido sexual/pornográfico —que no está permitido en redes— y un 26%, anuncios de páginas pornográficas. Mayoritariamente, dicen que estos contenidos los ven "a veces o muy de vez en cuando".Mientras el rechazo a la violencia es casi unánime —8 de cada 10 creen que nunca debería permitirse en redes—, solo el 52% afirma que pediría vetar siempre el contenido pornográfico y apenas un 37% prohibiría los contenidos que refuerzan estereotipos de género. Como advierte la experta Silvia Semenzin, consultada por los investigadores, estos contenidos resultan "más digeribles" por presentarse como entretenimiento "mainstream", aunque terminan incorporando al imaginario mensajes cada vez más radicales sin que quienes los consumen perciban su conexión con la normalización de la violencia. En este sentido, el estudio arroja que seis de cada diez señalan la normalización de la violencia como causa de la violencia digital. Carmen Ruiz Repullo añade que "no podemos dicotomizar la violencia offline y online porque forman parte de la misma estructura y se retroalimentan".