Análisis Exclusivo suscriptores Un informe emuló el comportamiento de menores en la red. En pocos minutos, en su 'feed' se veía contenido para adultos, incitación al suicido, y más.Adolescentes en las redes sociales Foto: iStockSUBDIRECTOR VIDA04.07.2026 09:01 Actualizado: 04.07.2026 09:01

Helena tiene 16 años y una rutina que se repite casi cada noche: abre TikTok buscando distraerse un rato antes de dormir. Lo que encuentra, sin embargo, rara vez es lo que busca. "Me meto a TikTok y me salen videos de puras cosas tristes... pero yo quiero otras cosas", contó durante una entrevista que terminó convertida en el punto de partida de una investigación que hoy pone en jaque a las plataformas más usadas por adolescentes en América Latina. LEA TAMBIÉN Esa frase de Helena, junto con los testimonios de otros 11 adolescentes mexicanos, fue el insumo con el que la organización 5Rights Foundation, la consultora Revealing Reality y el Instituto Nacional de Salud Pública de México construyeron uno de los experimentos más reveladores sobre el diseño de las redes sociales que se haya hecho en la región.El resultado fue publicado en un informe que tiene un título que suena casi inocente —"Explorando lo que las y los adolescentes pueden ver en las redes sociales en México"— y una conclusión que no lo es en absoluto: con apenas unos minutos de uso diario, TikTok, Instagram y X pueden llevar a una cuenta de adolescente hacia contenido de autolesión, pornografía o violencia extrema y explícita, sin que exista una barrera real que lo impida.Para comprobarlo, los investigadores no usaron menores de edad reales, sino una metodología conocida como "avatares": perfiles de redes sociales creados desde cero para replicar, con la mayor fidelidad posible, el comportamiento digital de un adolescente.Antes de programar un solo clic, el equipo entrevistó a 12 adolescentes (hombres y mujeres) de distintas regiones de México sobre sus hábitos en línea, revisó grabaciones de sus propios feeds y tomó nota de las cuentas que seguían. Con esa información construyeron diez perfiles —cinco temáticas, cada una con una versión de edad adulta y otra con la edad real del adolescente en el que se inspiraba— configurados con tarjetas SIM mexicanas y conectados mediante VPN para que las plataformas les mostraran contenido local, exactamente como se lo mostrarían a cualquier menor en Guadalajara, Monterrey o Ciudad de México.Los cinco ejes temáticos elegidos no fueron al azar: salud mental y depresión, contenido sexual, violencia —incluida la relacionada con el crimen organizado—, trastornos alimentarios y belleza y estética. El trabajo de campo se extendió entre octubre de 2024 y febrero de 2025, y los avatares solo estuvieron activos un total de 60 minutos repartidos en 12 días —un promedio de cinco minutos diarios—, además de una segunda tanda con perfiles acelerados a dos días. Fue tiempo suficiente para que el diseño de las plataformas hiciera el resto del trabajo.El primer filtro que falló: la edadAntes de hablar de lo que vieron los avatares, el informe se detiene en algo más básico: crearlos fue sorprendentemente fácil. TikTok, Instagram y X exigen que sus usuarios tengan al menos 13 años, y TikTok e Instagram aseguran públicamente contar con tecnología capaz de detectar cuentas de menores para aplicarles protecciones adicionales. En la práctica, bastó con escribir una fecha de nacimiento —real o inventada— para que las tres plataformas otorgaran acceso inmediato a todas sus funciones, sin ninguna verificación posterior.Ese hallazgo coincide, además, con lo que los propios adolescentes entrevistados contaron: todos habían registrado sus cuentas reales con una edad mayor a la que tenían, algo que, según el informe, terminó por "envejecer" sus perfiles hasta quedar registrados oficialmente como personas adultas.La consecuencia es más profunda de lo que parece. Si una plataforma no sabe realmente quién está del otro lado de la pantalla, tampoco puede aplicar sus propias reglas de protección para menores. El resultado, señala el informe, es "un sistema en el que las restricciones de edad existen solo en el papel, pero no en la práctica", y en el que, por diseño, los adolescentes terminan siendo tratados como adultos. LEA TAMBIÉN De la tristeza al suicidio en 40 minutosEl caso de Helena ilustra con crudeza cómo puede escalar un algoritmo. Su avatar comenzó viendo un feed genérico: memes, canciones, publicaciones sobre relaciones. Pero tras darle "me gusta" a un puñado de videos con carga emocional y seguir un par de cuentas afines, el contenido cambió de rumbo con rapidez. Para el décimo día, casi todos los videos que se le mostraban giraban en torno a la tristeza, la ansiedad o la desesperanza.En el octavo día —con menos de 40 minutos de actividad total acumulada en la cuenta en todos los días del experimento— el avatar recibió, por primera vez, un video que hacía referencia explícita al suicidio. No apareció ninguna advertencia, ninguna restricción, ningún recurso de ayuda.Las búsquedas posteriores no hicieron más que profundizar la exposición. Los investigadores detectaron que parte de ese contenido lograba esquivar los filtros de moderación de TikTok mediante faltas de ortografía deliberadas o palabras codificadas: términos como "su1cui" o "$H" —una alusión disfrazada a la autolesión— devolvían resultados explícitos que los términos "correctos" tenían bloqueados.Uno de los videos que apareció en el feed decía: "Tengo ganas de echarme un sueñito de esos donde toda la familia te llora, y dicen que te aman".Contenido para adultosJavier, de 15 años, había sido claro sobre lo que veía en su feed real: "No hay porno porno, pero sí mujeres bailando con poca ropa o cosas así". Su avatar arrancó con contenido inofensivo —gatos disfrazados de Batman, videos virales—, pero la interacción mínima con perfiles similares a los que él seguía bastó para inclinar la balanza. Tras apenas 30 videos mostrados al avatar, diez pertenecían a cuentas que promocionaban y redirigían a plataformas de pago con contenido explícito, como OnlyFans.Aunque TikTok bloquea el acceso directo a esos sitios desde su aplicación, el informe documentó cómo las cuentas eludían esa barrera: una de ellas dirigía a su perfil de Instagram con la frase "sorpresa en mi IG", y desde allí, a un enlace externo hacia páginas privadas que promocionaban explícitamente contenido sexual de adultos.Búsquedas de palabras aparentemente inofensivas, como "bikini" o "belleza", terminaron mostrando al avatar videos con audio de gemidos sexuales y actos simulados. Todo esto, remarca el informe, ocurre pese a que las normas de la comunidad de TikTok establecen que el contenido con "comportamiento sexual" o "encuadre sexualizado" no debería ser recomendado en el feed principal.Decapitaciones sin censura en menos de tres díasEl tercer caso es, quizás, el más brutal. Gabriel, de 14 años, había descrito así lo que veía en X: "Son cuentas que encuentran vídeos exclusivos que nadie puede encontrar y lo suben para que lo vea otra gente... tienen mucha gente muerta, mucha sangre y mucha violencia".Su avatar, registrado en X sin ninguna verificación de edad sólida exigida por la plataforma, empezó viendo noticias genéricas de México y Estados Unidos. Solo bastaron 15 minutos de actividad acumulada para que se le mostrara sin censura el cadáver de una celebridad ejecutada.A partir de ahí, el feed quedó dominado por violencia explícita: videos de personas heridas o muertas en accidentes, imágenes vinculadas a pandillas y carteles del narcotráfico y crimen organizado, interrogatorios a punta de pistola que terminaban con un cuchillo en la garganta de la víctima, minutos antes de una decapitación.Buscar palabras como "Sinaloa" o "enfrentamientos" intensificó todavía más esa exposición. Y el dato que más preocupa a los investigadores es que el avatar configurado con la edad real de un niño de 14 años recibió una intensidad de contenido casi idéntica a la del avatar adulto: en su segundo día, ese perfil infantil llegó a ver el video y la imagen de un sicario decapitado colgando de un puente. LEA TAMBIÉN El problema del algoritmoEl informe describe un mecanismo adicional que multiplica el riesgo: sistemas de recompensa dentro de TikTok que ofrecen "monedas" digitales a cambio de tiempo de visualización, con mensajes emergentes como "gana 10 monedas por cada 30 segundos vistos".Esta función es un programa de recompensas incluido en la versión TikTok Lite —prohibido en la Unión Europea pero disponible en Latinoamérica— que permite que puntos acumulados por visualizaciones o abrir la aplicación se pueden canjear por tarjetas de regalo y vales digitales.La herramienta apareció incluso en avatares configurados como menores de edad. En uno de los casos documentados, justo después de activarse ese sistema de monedas, el avatar recibió una serie de videos cargados emocionalmente sobre pérdida, ansiedad y tristeza, entre ellos uno que decía: "Cuando estás pasando por el peor momento de tu vida y la persona que más quieres se comienza a alejar de ti jaja, les juro que es como una bala en el pecho".Esta funcionalidad incentiva a los usuarios a consumir cada vez más material y hacerlo de manera que se vean los videos en su totalidad. Si a esto se le suma que el contenido que se muestra puede incentivar comportamientos como las autolesiones, se tiene un algoritmo que puede ser muy peligroso para niños, niñas y adolescentes."Este estudio mostró una brecha clara entre los compromisos públicos de seguridad de las plataformas y lo que los adolescentes encuentran en la práctica. Demuestra qué tan rápido un feed puede concentrarse cada vez más en contenido violento, sexualizado y emocionalmente extremo, en respuesta a la actividad cotidiana en línea", señaló Marie-Ève Nadeau, jefa de Asuntos Internacionales de 5Rights, quien agregó que, pese a los anuncios públicos de las tecnológicas, "no han logrado cambiar de manera significativa sus sistemas".Por su parte, Leonor Rivera, del Instituto Nacional de Salud Pública de México, enfatizó que el problema va más allá del contenido que se publica en estas aplicaciones: “El diseño de estas plataformas normaliza la violencia y puede afectar directamente la salud mental de los niños y adolescentes.”Sharon Bissell, de la organización El hilo de Ariadne —que apoyó la investigación—, fue igual de directa: "Los resultados nos preocupan profundamente, y esperamos que impulsen cambios sociales y legales que permitan que los niños puedan ser niños".El informe no se queda solo en el diagnóstico, sino que plantean una serie de recomendaciones que consideran vitales para proteger a los usuarios de menores edad.Entre sus recomendaciones a las empresas tecnológicas figura incorporar la seguridad y los derechos de la niñez desde el diseño mismo de sus productos, introducir sistemas de verificación de edad que sean efectivos y que a la vez respeten la privacidad, y terminar con los modelos de negocio que dependen de algoritmos de recompensa que fomentan el uso compulsivo.A los gobiernos y legisladores de la región, el documento les pide priorizar leyes y normas técnicas específicas para proteger a niñas, niños y adolescentes en el entorno digital, en línea con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y con la Observación General N.º 25 del Comité de los Derechos del Niño sobre el entorno digital.Los propios autores insisten en que el problema puede ser mucho más grande de lo descrito en el estudio, dado que los avatares no permiten calcular con qué frecuencia ocurren este tipo de exposiciones a gran escala, ni a cuántos adolescentes reales afectan. Pero si esto fue lo que un puñado de perfiles simulados encontró en apenas 60 minutos repartidos en 12 días, la pregunta que deja abierta el informe es inevitable: ¿qué encuentra, día tras día, un adolescente que pasa horas reales conectado a estas mismas plataformas?MATEO CHACÓN ORDUZ | Subeditor Vida de Hoy Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.