Cuando aparecieron, iPads y smartphones eran signos de status, destinados a hacernos la vida más fácil en el imprescindible mundo digital. En el caso de los menores, también se vendieron como una herramienta de aprendizaje. Pero el tiempo ha demostrado que las pantallas son armas de distracción masiva, que afectan el cerebro de los niños y les generan problemas conductuales, como la adicción. Sin olvidar que las redes sociales incrementan el acoso escolar y todo tipo de violencias sexuales. Por ello, el uso digital ya es parte de la agenda de organizaciones como Save the Children. Ona Lorda, su responsable de políticas en Catalunya, nos explica por qué urge tomar medidas en una cuestión que nos afecta como sociedad.Los menores interpretan de forma distinta el acoso y otras conductas de violencia: las fronteras entre el mundo digital y analógico se desdibujanOna LordaSave the ChildrenUn aducadora de CaixaProinfancia atendiendo niños en Save the Children.EPReclaman políticas de infancia respecto al mundo digital: ¿Es cada vez más urgente?Como organización tenemos dos ámbitos de actuaciones: trabajamos directamente con niños y niñas en situación de vulnerabilidad, pero tenemos otra parte, muy importante, que es la incidencia política. En Catalunya, por ejemplo, tenemos mucha interlocución con la Generalitat y la Comisión de Infancia del Parlament. El tema digital empezó a ser una prioridad hará unos seis años, porque esta explosión en el uso de las nuevas tecnologías tiene muchas consecuencias en el bienestar infantil y cada vez se produce en una edad más temprana.Los llamados nativos digitales…Un uso intuitivo de los dispositivos no significa un uso responsable y seguro. Preferimos hablar de “huérfanos digitales”, porque hay riesgos asociados a estas tecnologías que están más que demostrados: desde problemas en el neurodesarrollo en los más pequeños hasta problemas conductuales y de violencia sexual.Lee tambiénUna encuesta de su organización revela que el 97,9% de los jóvenes afirmó haber sufrido algún tipo de victimización sexual digital antes de los 18 años… ¿Es más peligroso conectarse que ir por la calle?Este dato incluye tanto el acceso involuntario a contenido sexual, como el ‘grooming’ [acoso y abuso sexual online], la extorsión, el sexting [envío de mensajes o imágenes con contenido sexual explícito] sin consentimiento y la creación y difusión de imágenes con inteligencia artificial. Para nosotros hay riesgos en los dos ámbitos: el real y el digital. Lo que sí que tenemos que asumir es que para los menores, las fronteras entre el mundo digital y el mundo analógico se están desdibujando: hoy se crea una identidad digital muy precozmente y esto significa que interpretan de forma distinta el acoso y otras conductas de violencia.Cuando les preguntas sobre enviar fotografías sexualizadas o el tema de OnlyFans... no ven riesgo asociado a este tipo de de conductasOna LordaSave the Children¿Lo ven normal?Sí, el riesgo digital no solamente es masivo, sino que también se está normalizando mucho. Lo reflejan nuestras encuestas a los menores: cuando les preguntas sobre cuestiones como enviar fotografías sexualizadas o el tema de OnlyFans [plataforma de creadores de contenido para adultos] no ven riesgo asociado a este tipo de de conductas.El fácil acceso de menores y adolescentes a contenidos para adultos preocupa a médicos y educadoresJeff Roberson / AP Photo¿Esta normalización se debe también a que han visto estas conductas en los adultos?Los niños y niñas han crecido viendo conductas como el sharenting [la divulgación de fotografías de los hijos sin su consentimiento], que se ha normalizado: compartir la vida privada está socialmente premiado, además. También normalizan la autoexplotación sexual y el crearse perfiles para compartir material de este tipo. Pero aquí hay otro tema muy importante, que es el de la publicidad encubierta dirigida a la infancia a través de los algoritmos. Es algo que las grandes plataformas están haciendo, pese a que hay una legislación europea que lo prohíbe. ¡Casi la mitad de los menores con los que hemos hablado nos decían que se habían encontrado anuncios para hacerse un perfil en OnlyFans o compartir material sexual!El algoritmo los busca…Las plataformas como Instagram, Twitter y TikTok saben qué tipo de público usa sus redes y sus algoritmos, con contenidos muy nocivos, tienen como blanco a la infancia. Es fundamental insistir que la tecnología no es neutral: detrás de las plataformas hay unas empresas con unos objetivos muy claros. Lo hemos visto con X y con Meta, que tanto inciden en temas democráticos —como procesos electorales—, como en contenidos, con discursos de odio, misóginos, de violencia sexual, etc. En definitiva: los niños y niñas están expuestos a unos ambientes digitales que no están regulados.La única ley para controlar a estas plataformas es la reciente Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea, recibida con uñas y dientes por los tecnoligarcas. ¿Estamos en una especie de lucha de David contra Goliat?Totalmente, porque estamos hablando de plataformas que tienen un poder político y económico enorme. La Ley de Servicios Digitales tiene muy buenas intenciones, pero una cosa es el papel y la otra es la implementación en cada estado miembro. En España también se está preparando una ley estatal para la protección de menores en internet, pero aún está en proceso de enmiendas. En Save The Children consideramos que para proteger a los menores en Internet hay que responsabilizar a las familias y a las escuelas, pero las plataformas tienen un papel muy importante porque, repito: estas redes están totalmente sesgadas, con unos impactos y consecuencias muy negativos.Instagram, Twitter y TikTok saben quién es su público; sus algoritmos, con contenidos muy nocivos, tienen como blanco a la infanciaOna LordaSave the ChildrenLa desinformación es una amenaza para la democracia, pero campa a sus anchas en internet: ¿Lo digital también interfiere en la educación para la ciudadanía?Sí, los jóvenes no se están informando por los medios de comunicación tradicionales, sino a través de las redes sociales. Y, evidentemente, todo esto afecta a la construcción de un criterio, de una identidad y, al final, de una ciudadanía. También se dejan deslumbrar por modelos de éxito como los influencers.Los discursos de odio y la misoginia campan a sus anchas en las plataformas y los menores son uno de sus principales objetivos, porque son más vulnerables a ciertos discursos. Los estudios demuestran que la juventud se decanta hacia partidos de extrema derecha. Como organización, consideramos que la educación para la ciudadanía tiene que incluir una educación digital, enfocada a discernir la información: distinguir si una noticia es falsa, si estamos recibiendo discursos de odio y entender lo que son la privacidad, la libertad de expresión y la participación.¿La desigualdad social infantil también se detecta en lo digital?Sí, los menores con más vulnerabilidad social tienen más exposición a determinados riesgos: hay una desigualdad en el acceso a las competencias digitales y al acompañamiento familiar. Al haber menos supervision adulta, lo más fácil es que estén ante una pantalla, por lo cual es más probable que tengan más situaciones de riesgo, como determinadas narrativas de dinero fácil y lujo, con reclamos tipos “si te haces un perfil de OnlyFans, tendrás mucho dinero”.Sabiendo lo que sabemos: ¿Cómo se pueden aún regalar móviles y iPads en la comunión?Se está generando más conciencia por parte de las familias —y de los propios adolescentes y niños y niñas—, de que hay riesgos. Aunque esta claro que socialmente se ha normalizado el acceso a estos dispositivos: el móvil se ha convertido en un símbolo de autonomía, estatus y pertenencia al grupo. Tener un perfil en las redes es tan definitorio para la identidad que no tenerlo se convierte en un problema. Pero regalar un dispositivo sin preparación es abrir la puerta a este espacio desregularizado y aquí volvemos al tema de los huérfanos digitales: las familias muchas veces no tienen las herramientas para acompañarlos.Países como Australia han empezado a limitar el acceso a las redes mientras que, a nivel familiar, cada vez hay herramientas para controlar el móvil de los hijos: ¿son medidas efectivas?Por lo que he podido leer, en Australia muchos menores de 16 años están migrando a plataformas que no se han limitado… De todos modos, muestra un cambio de paradigma que busca establecer espacios digitales más seguros. En casa se pueden implementar los controles parentales que quieras, pero tus hijos viven en una sociedad y, al final, será un amigo quién le mostrará contenidos inadecuados. Es difícil que solo a través de los controles parentales podamos reconducir esta situación… Nuestra propuesta es que se haga este acompañamiento tanto en las familias como en la escuela: hay muchos recursos on-line (Save the Children tiene una escuela de padres y madres) y estamos reclamado a las administraciones que haya profesionales para impartir una educación digital. Sin olvidar, por supuesto, la exigencia de responsabilidad a las plataformas. Insisto: este es un problema de toda la sociedad