�Quia!Algunas naciones serias, como la espa�ola, tienen un 15% de racistas, los votos del partido que ufanamente los representa, que es el partido VoxEFEActualizado Mi�rcoles,

julio

23:28Audio generado con IAHay un momento trascendental en la tarde en que el columnista ha de tomarse en serio las encuestas pol�ticas y, aun m�s duro de gestionar, la seriedad y coherencia de las razones del votante. En este momento, el sondeo electoral del Cis catal�n es puramente sensacional por m�ltiples razones. La primera, el porcentaje de racistas catalanes. Alian�a Catalana y Vox suman un 25% de los votos estimados. Bastar� saber que algunas naciones serias, como la espa�ola, tienen aproximadamente un 15% de racistas, los votos del partido que ufanamente los representa, que es el partido Vox. A esta cuarta parte de catalanes habr�a que a�adir residuos de Junts y Esquerra, lo que elevar�a en proporciones m�s que germ�nicas el porcentaje: Alternativa para Alemania no sobrepasa el 28%. La legitimidad de esta suma se justifica, adem�s, por uno de los datos m�s interesantes del sondeo: la transferencia de voto de Vox a Alian�a es del 23%, solo por debajo del 28% de Junts. Este porcentaje de caballistas de Santiago que votar�n al partido independentista de S�lvia Orriols dice cosas de inter�s sobre la salud mental de la pol�tica. Y justifica la perla titular que Abc extrajo con f�rceps de la boca del joven Jordi Aragon�s -candidato municipal de Alian�a en Barcelona-, sin que este se quejara: �No tenemos que enfrentarnos catalanes y castellanos; el enemigo com�n es el califato�. Tanto monta monta tanto, Aragon�s.La segunda gran insinuaci�n del sondeo es el descalabro de Junts. Ahora tiene 35 esca�os en el parlamento. Y le dan la mitad. La parte sustancial de este crecimiento se la lleva Alian�a, que pasar�a de 2 esca�os a 24. El hecho diferencial entre los dos partidos no es el independentismo, sino su actitud ante la emigraci�n. El padre putativo de Junts, Converg�ncia Democr�tica, siempre sostuvo que su pol�tica ante la emigraci�n era integradora. �Nuestro nacionalismo es integrador�, se llenaba, primero la boca y luego el bolsillo. Pero cualquiera que le sostuviera la mirada un minuto comprend�a que el objetivo era, justamente, la desintegraci�n. Y que solo luego, ya convenientemente desintegrados, la integraci�n se consumaba y los carteles rutilantes avanzaban la sentencia: �Catalu�a, tierra de acogida�. Como casi toda su obra, personal y pol�tica, el eslogan pujolista ten�a una cansina vocaci�n: no retrataba a Catalu�a, sino c�mo Catalu�a deb�a retratarse. Y es que lo �nico que nunca pudo decirse de Jordi Pujol es que desconociera el pa�o.Esp�ritus sombr�os y sumarios anuncian que estas previsiones electorales har�n de Catalu�a un pa�s ingobernable. Quia. Como si la primera condici�n del buen gobierno no fuera conocer la hechura real de los gobernados. El pa que s'hi dona, en ripoll�s.