No se enfadeNo sabemos si la Ley de Nietos y la regularizaci�n de inmigrantes cambiar�n los resultados electorales. Pero s� tenemos una certeza s�lidaEl presidente Pedro S�nchez, con su nombre y su cargo en may�sculas, en la presentaci�n del 'Plan de Integraci�n y Ciudadan�a', este martes.EFEActualizado Martes,

junio

23:09Audio generado con IADos hechos coincidentes en el tiempo est�n abonando la idea de que Espa�a atraviesa un oscuro proceso de transformaci�n electoral: la regularizaci�n masiva de inmigrantes y la llamada Ley de Nietos. Pedro S�nchez estar�a ejecutando un plan mal�fico para alterar el censo con el objetivo, a corto y a largo plazo, de que la derecha nunca vuelva a gobernar. Y claro, qui�n no lo ve capaz.El escenario m�s inquietante ser�a el siguiente. Por un lado, antes de que acabe el a�o, m�s de un mill�n de inmigrantes sin papeles se convertir�an en regulares. Y aunque no ser� autom�tico, con el tiempo acabar�n adquiriendo el derecho a voto y votar�n a la izquierda que los legaliz�. La segunda bolsa electoral la formar�an dos millones de extranjeros nacionalizados por su v�nculo familiar con exiliados del franquismo. Estos s� podr�n votar en 2027 y, como es natural, apoyar�n a quien les ha dado el valioso pasaporte espa�ol. En resumen, el censo -35,6 millones residentes aqu� y 2,6 fuera- acabar�a ensanch�ndose con 3 millones de nuevos espa�oles que podr�n decantar nuestro destino como comunidad pol�tica. Es un asunto serio y conviene precisar.Sobre los inmigrantes que ya viven en Espa�a, a�n desconocemos cu�ntos lograr�n el permiso inicial de residencia y trabajo; por ahora s�lo sabemos que el Gobierno ha recibido una avalancha de un mill�n de solicitudes y que ha admitido a tr�mite 360.000. Sobre la v�a de la �memoria democr�tica�: sabemos que hay 2,4 millones de peticiones y que ha prosperado medio mill�n. Hay que esperar, s�, pero las cifras son muy abultadas y de todas ellas nos hemos enterado por El Pa�s.La opacidad del Gobierno parece una estrategia deliberada: sin datos oficiales, las alarmas se disparan. Y ese es el lodo ideal para los guionistas de la cloaca y el lawfare. El precio es alto: debilitar la confianza de los ciudadanos en el sistema electoral, con o sin la ayuda del PP.�Cambiar� todo esto los resultados en las urnas? No lo sabemos. �Puede alguien razonable fiarse de las buenas intenciones de S�nchez? Al contrario: su obligaci�n c�vica es sospechar. Lo que s� tenemos es una certeza s�lida: el enorme crecimiento demogr�fico impulsado por el Gobierno, que ir� a m�s, no se ha visto correspondido con un reajuste de los servicios p�blicos. No hay m�s m�dicos, no hay m�s metros y, sobre todo, hay menos vivienda que nunca. Hablemos del censo, pero hablemos tambi�n de gesti�n. Porque no existe.