Detrás de los incendios voraces como el de Almería no está solo el cambio climático. Un informe presentado este martes en Lugo indaga en los factores demográficos que propician los fuegos, sobre todo esos de gran magnitud que son cada vez más frecuentes y destructivos. El cruce de datos entre los incendios registrados en España en la última década y la pérdida de población de los ayuntamientos revelan que sí hay relación entre ambos fenómenos, sobre todo en el noroeste de la península Ibérica, especialmente en el interior de Galicia y la cornisa cantábrica así como en el oeste de Castilla y León. La investigación deja otra advertencia: las llamas también avanzan más en áreas que ganan habitantes pero que no mantienen la actividad agraria.Los pueblos que sufren el abandono agrícola, ganadero y forestal transforman su paisaje y este se acaba convirtiendo en un polvorín para la propagación de las llamas. Se acumula el matorral, no hay actividad económica que empuje a cuidar el territorio y su envejecida población es incapaz de mantener limpias las fincas o actuar rápido cuando prende un fuego. El estudio, impulsado por la asociación de municipios gallegos y portugueses Eixo Atlántico, analiza más de 4.400 unidades administrativas de España, Portugal e Francia. Concluye que en España la despoblación y el envejecimiento están relacionadas especialmente con los Grandes Incendios Forestales (GIF), es decir, aquellos que superan las 500 hectáreas. Según sus resultados, lo mismo ocurre en Portugal, país hermano de Galicia también en crisis incendiarias; mientras que en Francia, que afronta estos días un calor extremo y un gran fuego a las puertas de París, no se han producido de momento suficientes episodios para deducir un patrón. La investigación del Eixo Atlántico, que agrupa a 40 municipios de Galicia y el norte de Portugal, detecta que en España muchos de los ayuntamientos afectados especialmente por estas catástrofes presentan pérdidas demográficas superiores al 10% o al 20%. Este tipo de desastres también se han producido en áreas que ganan población, como es el caso de Vigo, pero tiene una explicación: se trata de un entorno cuyos moradores viven en el territorio, pero no viven de él. “El patrón común con los municipios despoblados es el abandono de la actividad agraria y la falta de interacción con el territorio”, explica el ingeniero forestal Juan Picos, autor del informe Análisis de la relación entre despoblación rural y cambio en los regímenes de incendios en el suroeste europeo.El estudio demuestra, señala el profesor de la Universidad de Vigo, la necesidad de tomar medidas contra el abandono de la vida rural para conseguir paisajes diversificados que actúen como cortafuegos naturales y sean más resilientes al fuego. “Los que siguen trabajando el territorio son nuestra última línea de defensa contra los incendios”, esgrime este experto. “Mantener población en el medio rural que trabaje el territorio es invertir también en la seguridad de las ciudades”. Picos reclama políticas que “defiendan” a los que resisten en la España vacía, y medidas para profesionalizar y rejuvenecer la actividad agraria, también en entornos urbanos. “No nos vale el nómada digital que solo interactúa con su ordenador”, advierte.El informe destaca el “repunte importante de las áreas afectadas” por GIF en España. “Es una tendencia muy consistente” y ya están llegando también a Francia, destaca Picos. Según datos recientes de Greenpeace, cinco de los diez fuegos más virulentos desde que hay registros se produjeron en 2025. Entre el 8 de agosto y el 2 de septiembre se llegaron a simultanear hasta diez grandes incendios en un mismo día. La investigación concluye que los territorios que sufren estos incendios de nueva generación no son siempre los que arrastran un historial recurrente de fuegos en las últimas décadas. Ese hallazgo refuerza la relación entre estas catástrofes de gran magnitud y los cambios en el paisaje que deja la despoblación: “Muchos territorios pueden sufrir numerosos incendios pequeños sin desarrollar incendios extremos, lo que podría indicar que los grandes incendios dependen en mayor medida de factores estructurales del paisaje y de condiciones ambientales extremas”. La despoblación, por tanto, no conlleva un mayor número de focos, sino “una mayor probabilidad de que cualquier ignición evolucione hacia incendios de gran magnitud debido a la acumulación de combustible y a la ausencia de gestión activa del territorio”.Turistas desprotegidosEl informe presentado en un acto presidido por la presidenta de la Diputación de Lugo, la socialista Carmela López, es el segundo sobre incendios del Eixo Atlántico. El primero se hizo en 2018, con Galicia aún recuperándose de una grave e insólita ola incendiaria ocurrida en otoño. Alertaba de la irrupción de los incendios de segunda generación que después tanto se han extendido. El secretario general de la asociación de municipios gallegos y portugueses, Xoán Vázquez Mao, lamenta que, aunque aquel documento fue enviado a la Xunta, entonces presidida por el popular Alberto Núñez Feijóo y con Alfonso Rueda de número dos, sus advertencias no fueron atendidas. “A ver si en este caso hay más suerte”, señala. Mao incide en que la “fuerte correlación” entre la crisis demográfica, la despoblación y los incendios conlleva que para combatir las llamas no es suficiente la “prevención directa en ámbitos forestales”. Se necesitan “políticas y planificación que tengan que ver con el desarrollo rural y la repoblación de las zonas más castigadas”. Además de la necesidad de recuperar los terrenos quemados para evitar contaminación de aguas e inundaciones por la obturación de los ríos, Eixo Atlántico propone la elaboración de un manual que ayude a proteger a los turistas. “Hay que prestar atención a alojamientos de turismo rural, cámpings y zonas de caravanas. Los establecimientos hosteleros tienen instrucciones de qué hacer en caso de incendio interior pero ninguna si es en el exterior”, advierte Mao, que apunta a la necesidad de establecer rutas claras de evacuación, refugios y señalizaciones que alerten de áreas vulnerables a los fuegos donde no se deben estacionar caravanas. “El turismo no es solo el Xacobeo”, apela.
La amenaza de los incendios extremos a la España vacía no se arregla con nómadas digitales
Un informe apunta a que es la pérdida de población que trabaja la tierra la que convierte el paisaje en un polvorín













