El incendio que ha matado a al menos 12 personas en Almería y ha dejado a otras ocho heridas y 23 desaparecidas ha devuelto una imagen que en Galicia aún se ve como reciente y que también provoca dolor y desolación: llamas avanzando sin control, vecinos evacuados a toda prisa arrastrando enseres y mascotas, viviendas calcinadas, ganado asfixiado por el humo y un dispositivo de emergencia obligado a reaccionar ante un fuego que supera con creces la capacidad de respuesta. Para Xulio Saiáns, bombero forestal en As Pontes (A Coruña), la escena no es una excepción lejana, sino un aviso serio. "Existe el riesgo cierto de que vuelva a pasar en otro sitio. Tragedias así están mucho más cerca de lo que pensamos", explica.PublicidadGalicia, la comunidad que más padece los incendios forestales, afronta una nueva temporada de alto riesgo después de un verano de 2025 especialmente duro, con fuegos que arrasaron miles de hectáreas en la provincia de Ourense y en el Bierzo leonés y que llegaron a afectar a núcleos habitados completos. Meses después, los profesionales que trabajan sobre el terreno denuncian que las medidas preventivas siguen siendo insuficientes y que el modelo continúa demasiado centrado en apagar incendios cuando ya han alcanzado grandes dimensiones."No se ha hecho nada, absolutamente nada, lo mismo que desde hace años. Y no podemos esperar resultados diferentes si seguimos haciendo lo mismo", resume Xosé Santos, naturalista, agente forestal desde 1986 hasta su reciente jubilación y miembro del Consello Forestal de Galicia. A su juicio, el problema no es únicamente la falta puntual de medios durante una emergencia, sino un modelo que durante décadas ha priorizado la extinción frente a la prevención.Desequilibrio presupuestarioSantos sostiene que Galicia, donde ha ardido entre el 40% y el 50% de la superficie quemada en España en la última década, según las fuentes, mantiene una distribución presupuestaria desequilibrada. "Todo se apuesta a la extinción", explica. "Hace 50 años, cuando el presupuesto se repartía en un 70% para extinción y un 30% para prevención, ya se hablaba de que había que aumentar la participación de esta última. Pero hoy estamos peor: más de un 90% se dedica a extinción y menos de un 10% a tareas preventivas". Para este agente forestal, la consecuencia es un sistema preparado para responder al fuego, pero no para reducir las condiciones que permiten que se convierta en una catástrofe.La Xunta defiende, sin embargo, que el Plan de prevención e defensa contra os incendios forestais de Galicia (Pladiga) 2026 incorpora nuevas herramientas para mejorar la anticipación y la respuesta. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha defendido que el objetivo es "seguir avanzando en la prevención y en la lucha contra los incendios forestales" mediante un dispositivo "más preparado, más coordinado y más eficaz".PublicidadXulio Saiáns, bombero forestal. "Cuando vi lo que ha sucedido en Almería, me di cuenta de que corremos el riesgo de que pase en otro sitio"Entre las novedades anunciadas por la Xunta figuran nuevos mecanismos de detección, el refuerzo de los sistemas de vigilancia y una mayor integración de herramientas tecnológicas para identificar antes los fuegos. La Administración autonómica sostiene que Galicia cuenta con un dispositivo preparado para afrontar situaciones extremas y recuerda que la planificación incluye tanto prevención como extinción, coordinación con otras administraciones y colaboración con los cuerpos de emergencia.Pero las organizaciones profesionales cuestionan que esas medidas tecnológicas vayan acompañadas de una estrategia preventiva suficiente sobre el territorio. La Confederación Intersindical Galega (CIG), mayoritario en la comunidad y también en la función pública autonómica, denuncia que el Pladiga 2026 mantiene congelado el personal propio y profundiza en la externalización de parte del operativo de alto riesgo. Zeltia Burgos, portavoz de la organización sindical, reclamaba hace pocos meses un cambio de modelo y advertía de que "no se puede seguir improvisando cada verano" ante una realidad marcada por incendios cada vez más intensos.Ejecución de contratosLa CIG también ha criticado que todavía se estén ejecutando hoy contratos relacionados con la retirada de biomasa que correspondían a la temporada de 2025, y con actuaciones preventivas cuando la campaña de riesgo ya está en marcha. Para el sindicato, esa planificación demuestra una falta de anticipación y un problema estructural: la prevención no puede concentrarse en los meses previos al verano, sino que debe desarrollarse durante todo el año.PublicidadSaiáns, delegado del sindicato, coincide en esa crítica. "No ha habido novedades en materia preventiva. Se siguen aplicando de forma acrítica estrategias que no funcionan, fórmulas caducas que ya no sirven para la magnitud de los incendios a los que nos enfrentamos" sostiene. El bombero forestal pone de ejemplo la promesa de la Xunta, tras los incendios de Ourense, de que limpiaría de combustible [él usa esa palabra, no "vegetación seca" ni "biomasa"] las franjas de protección en las vías de acceso a núcleos de población de menos de 10.000 habitantes. Asegura que esa actuación no se ha completado y que el problema continúa recayendo sobre pequeños ayuntamientos con pocos recursos que no tiene capacidad para resolverlo.El profesional insiste además en que Galicia necesita "un medio rural vivo y habitado", no despoblado y del que se expulsa a las generaciones jóvenes por la ausencia de oportunidades laborales y vitales, el cierre de servicios educativos y sanitarios... A su juicio, el abandono del territorio, la acumulación de combustible y la falta de gestión forestal generan unas condiciones que favorecen la propagación rápida del fuego. "La campaña de este año pinta mal" advierte, por la escasa humedad acumulada tanto en la vegetación como en el combustible forestal: hojas, restos de madera y vegetación baja seca que hacen de gasolina ante el menor chispazo.Uno de los debates centrales es precisamente el concepto de prevención. Para Xosé Santos existen tres niveles: medidas activas, como las restricciones de uso del fuego; medidas pasivas, como la planificación territorial, el modelo forestal, la gestión de biomasa o las infraestructuras de defensa; y medidas interactivas, relacionadas con la educación ambiental y el análisis crítico y con perspectiva histórica de lo que ya ha ocurrido. En su opinión, Galicia no ha avanzado suficientemente en ninguna de ellas después de los incendios del pasado año. "No se ha hecho un análisis serio de lo que ocurrió el verano de 2025, de las causas de fondo y de los errores", afirma.Debate políticoSantos critica también que parte del debate político se haya centrado en la existencia de supuestas tramas organizadas de incendiarios. "El recurso de algunos políticos de acudir a esas supuestas redes de terroristas pirómanos para explicarlo es sencillamente una vergüenza”, sostiene, porque considera que desplaza la atención de los factores estructurales que explican la magnitud de los incendios.Alfonso Rueda: "El objetivo es seguir avanzando en la prevención y en la lucha contra los incendios forestales con un dispositivo más preparado, más coordinado y más eficaz"Los profesionales alertan además de las carencias materiales y de formación del dispositivo humano antiincendios. Saiáns recuerda que los fuegos actuales son más peligrosos e intensos que los de hace décadas y que los equipos ya no solo combaten llamas: también deben proteger a población civil, desalojar aldeas, coordinar dispositivos de emergencia... "No se puede contratar en precario a brigadistas temporales sin experiencia y no darles formación, es una barbaridad", apunta. El bombero reconoce la importancia de la tecnología —cámaras, drones, vigilancia por satélite—, pero insiste en que la primera respuesta sigue dependiendo de las profesionales que luchan en primera línea contra las llamas. "Las primeras 48 horas son esenciales para poder contener un incendio y que no se convierta en una catástrofe", explica. Una diferencia que, en un verano de altas temperaturas y sequedad extrema, puede separar un fuego controlable de una tragedia que supere toda capacidad de extinción.
¿Qué pasa cuando los fuegos no se apagan en invierno? Bomberos y agentes forestales de Galicia alertan de falta de medios y medidas preventivas
Advierten de que el dispositivo afronta la campaña de alto riesgo sin corregir las carencias que quedaron al descubierto tras los incendios de agosto, que arrasaron aldeas enteras en Ourense.









