La nueva edición del estudio de inserción laboral de los universitarios de la agencia de calidad AQU Catalunya está sembrado de indicadores interesantes. La agencia catalana ha preguntado a casi 26.000 jóvenes titulados, que se graduaron hace tres años, sobre las condiciones en las que obtuvieron su primer empleo, la satisfacción laboral y sus condiciones de contrato y sueldo. Y lo ha comparado con ediciones anteriores. Ahí van algunas de las conclusiones de este estudio presentado esta mañana por la consellera de Recera i Universitats, Núria Montserrat.El enchufe ya no sirve como antes para encontrar trabajo, las prácticas que se hacen durante la carrera y las competencias propias son más importantes, en especial, en carreras tecnológicas y científicas. Los estudiantes de doble grado consiguen antes un empleo, pero lo hacen solo en una de las ramas estudiadas. Los graduados universitarios encuentras trabajo rápidamente y cobran un poco más que en ediciones anteriores, pero no viven mejor que los de hace quince años porque la inflación horada el poder adquisitivo. Como es habitual las mujeres cobran menos que los hombres en puestos equiparables con diferencias de hasta 480 euros en Medicina y 470 en Ingeniería civil. Se rompe el patrón de cursar un máster después de la carrera. Ahora, se matriculan en el máster mientras trabajan y uno de cada tres lo hace online. Los graduados ponen un notable alto a la satisfacción laboral. Y la encuesta aporta un dato contra las percepciones generales: la mayoría de graduados se quedan en Catalunya a trabajar tres años después de titularse y son más los extranjeros que han estudiado aquí y se quedan aquí que los catalanes que se van a trabajar fuera.Prácticas y contratosDurante años, la fórmula no escrita para entrar al mercado laboral en Catalunya pasaba, en buena medida, por la red de contactos familiar. Así lo explicaban los graduados tres años después de obtener el título de ediciones anteriores a este estudio. Ese patrón ha cambiado. Por primera vez en la historia de la Encuesta de Inserción Laboral de AQU Catalunya, la principal puerta de entrada a un primer trabajo son las prácticas que realizan los estudiantes durante la carrera. De hecho, lo contactos pasan a un cuarto lugar superados también por la iniciativa propia y los portales web.La agencia catalana lo interpreta como el reflejo de un sistema de inserción “aparentemente más meritocrático”, en el que pesan más las competencias demostradas durante la carrera que la agenda telefónica familiar.Los jóvenes encuentran rápido un puesto laboral, que suele ser estable, y el salario es mejor que el de promociones anteriores, pero la inflación se come su poder adquisitivoNo obstante, no es lo mismo en todas las carreras. En las ingenierías las prácticas son sumamente relevantes, en el ámbito de las humanidades es la iniciativa propia y los contactos personales los que ayudan a los jóvenes a encontrar trabajo. AQU ha entrevistado a cerca de 25.971 titulados de cualquier disciplina académica universitaria que se graduaron en los cursos 2021-2022 y 2022-2023 ( a excepción de Medicina que ha entrevistado a las promociones de dos cursos anteriores). Los datos persisten en que los grados de ingeniería y salud presentan más “calidad ocupacional”, medida en niveles bajos de paro y alta satisfacción laboral. Y que lo hombres siguen ganado más que las mujeres en las mismas ocupaciones.El estudio señala que los jóvenes encuentran trabajo antes que en promociones anteriores. Tres cuartas partes de los estudiantes está ocupado tres meses después de la graduación. Si se graduaron en junio, empezaron a trabajar antes de empezar octubre. Y un 70% firma un contrato fijo. Existen diferencias significativas entre los que estudiaron en el ámbito científico y tecnológico y los que lo hicieron en el social y humanísticoEsta fotografía no es igual para todo el mundo. Las ingenierías están más demandas: el 85,2% de titulados son contratados antes de tres meses. En el otro extremo está Ciencias donde solo encuentran empleo el 62,9% en este periodo de tiempo. Hay otro aspecto destacable. Los estudiantes de Humanidades presentan más dificultades, desde la perspectiva laboral, ya que tienen menos ocupación, están más sobrecualificados para la tarea que desempeñan (no haría falta que fueran universitarios), sus salarios son más bajos y, en general, la calidad de la ocupación es menor.En términos generales el 75% de los jóvenes trabajan para aquello en lo que estudiaron y el 87% lo hace en tareas en las que se requiere título de universidad. Esta adecuación ha empeorado en actividades como Arte y Diseño, Educación y Tecnologías de la Información. Dobles gradosEsta edición del estudio incluye, por primera vez, datos específicos sobre los graduados de dobles grados. Socialmente, se valora la utilidad laboral de los dobles grados, una formación cada vez más ofertada por las universidades y que resulta muy atractiva a los estudiantes a juzgar por su nivel de demanda. Este año, sin ir más lejos, la nota de corte más alta ha correspondido a Relaciones Internacionales y Derecho, ofrecida por la UAB. Esta doble formación ha desbancado a Física y Matemáticas que llevaba siendo 14 años el grado con una nota más elevada. Pero existen otros dobles grados e incluso triples grados a los que los estudiantes les atribuyen la garantía de una formación sólida y una ventaja laboral en comparación con los que han cursado un grado solo.Pues bien, el estudio confirma que estas titulaciones mejoran la empleabilidad: los estudiantes encuentran trabajos más alineados con lo que han estudiado que quienes cursan un solo grado. Por tanto funcionan en tanto cuanto aseguran un trabajo al finalizar el estudio. No obstante, solo un tercio de los titulados en un doble grado acaba ejerciendo funciones específicas de las dos disciplinas que ha cursado. Es decir, el esfuerzo extra de estudiar dos carreras a la vez no siempre se traduce en un puesto que realmente aproveche ambos perfiles. Ingeniería y Ciencias Sociales son los ámbitos donde mejor se rentabiliza ese doble perfil, con un 39% y un 34,5% de graduados que desempeñan funciones propias de las dos titulaciones, respectivamente. Aun así, la inmensa mayoría de quienes han cursado un doble grado se siente muy satisfecho con lo estudiado y asegura que no habría preferido hacer solo uno.Satisfacción altaEl grado de satisfacción para todos los encuestados con respecto a los estudios realizados es alto. El 71% de los encuestados volverían a repetir los mismos estudios, un dato que ha aumentado respecto a la encuesta de 2023. Entre los que no repetirían destacan la decepción por la salida laboral (casi la mitad) o el diseño o la calidad de la titulación (la percepción sobre la misma ha mejorado respecto a ediciones anteriores). “Este hecho apunta a una recuperación del impacto negativo que tuvo la crisis sanitaria en la percepción de la calidad de los estudios”. Turismo, paradójicamente la principal actividad económica del país, registra el nivel de satisfacción con la carrera más bajo de todos: sólo un 47% repetiría esta titulación.Historia, los que menos cobranSi bien los jóvenes encuentran antes trabajo, la satisfacción con los salarios no es alta. Según la encuesta, los sueldos nominales de los graduados han aumentado respecto a ediciones anteriores del estudio, pero la inflación acumulada de los últimos años ha erosionado ese avance. Por tanto, el poder adquisitivo de los titulados universitarios en Catalunya todavía no ha recuperado los niveles de 2011.Las diferencias entre disciplinas son notables. Los graduados en Historia son quienes menos cobran, con un salario medio bruto mensual de 1.920 euros, mientras que los titulados en Medicina y Odontología encabezan la lista, con 3.783 euros. En general, las carreras STEM -ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas- remuneran de media unos 300 euros brutos mensuales más que el resto.A esa brecha por disciplina se suma otra, más estructural: la de género. Las diferencias salariales entre hombres y mujeres son estadísticamente significativas en la mayoría de los ámbitos analizados, y favorecen sistemáticamente a los hombres. En Medicina y Odontología, la distancia llega a los 484 euros mensuales; en Ingeniería Civil, a 466 euros.Máster no obligatorioAQU ha entrevistado también a los titulados en máster y doctorandos. En estos capítulos, cabe destacar que el máster ya no es una formación “obligatoria” tras el grado como lo ha sido para promociones anteriores.Solo un 25% de quienes acaban un máster lo hacen inmediatamente después del grado. El resto lo cursa años después, cuando ya están trabajando. Tres de cada cuatro titulados ya tenían experiencia laboral relevante antes de empezarlo. El máster parece convertirse así en una herramienta de promoción profesional a lo largo de la vida laboral.Auge de la universidad a distanciaProbablemente por la tendencia a formarse en un máster mientras se trabaja, se recurre con mayor frecuencia a la universidad online. La universidad no presencial ya forma a uno de cada tres titulados de máster. Eso excluye a algunas carreras, como las de ciencias, por la necesidad de contar con laboratorios.Cursar un máster mejora el salario, pero no consigue revertir la pérdida de poder adquisitivo (2.850 euros brutos mensuales de media). Estos estudios parecen consolidarse como un techo formativo. El porcentaje de quienes no continúan formándose tras el máster ha subido del 31% (2020) al 44% (2026).Por otra parte, la adminstración pública no valora del mismo modo a un profesional con máster como sí lo hace el sector privado. Un 81,4% de los titulados de máster tiene contrato fijo en el sector privado, frente a solo un 52,9% en el público. Compaginar trabajo y estudiosCuatro de cada diez titulados compaginaron los estudios con un trabajo relacionado con esos estudios. Según el resultados de la encuesta, esa experiencia previa les ayuda, una vez graduadas, a emplearse para lo que han estudiado. No obstante, los estudios de carácter científico exigen mayor exclusividad, a tenor de los datos, frente a los humanísticos y sociales. Entre estos últimos, un 38% de jóvenes trabaja en tareas que no tienen que ver con su especialidad. En cambio, el 51% de los futuros ingenieros lo hacen en puestos en los que se requiere competencias tecnológicas.La satisfacción con el trabajo realizado es alta, pero depende, como es natural, de si el trabajo obtenido después de graduarse tiene que ver con la formación. En todo caso, la satisfacción media se sitúa en el notable alto. La gran mayoría de graduados en universidades catalanas se quedan en Catalunya a trabajar. La fuga de talento es pequeña, según la encuesta. Además, la retención del talento extranjero graduado en catalunya es superior a la salida de titulados catalanes hacia el extranjero. Finalmente, otro dato destacable es la atracción de talento internacional. Un 16% de los encuestados vino del extranjero a cursar el máster, y casi la mitad se quedó trabajando en España después. Periodista. Ha trabajado en las secciones de Política, Economía, Opinión y Cultura de La Vanguardia. Desde hace unos años cubre informaciones de Educación y Universidades en Sociedad