Según el último informe de la Secretaría de Trabajo, la tasa de actividad juvenil alcanzó el 53,7% en diciembre de 2025. Sin embargo, el empleo registrado juvenil cayó un 8,2% en los últimos dos años, una baja muy superior a la registrada en el conjunto de los trabajadores.
El director del Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD-EIDAES) y docente de la Universidad de Buenos Aires, Matías Maito, sostuvo que los jóvenes "son históricamente el eslabón más débil del mercado laboral: cuando el empleo crece son los últimos en ingresar y cuando cae son los primeros en perderlo".
El desempleo juvenil continúa por encima del promedio nacional
Los datos oficiales muestran que el desempleo juvenil continúa muy por encima del promedio nacional. La desocupación alcanza al 15,5% de las mujeres jóvenes y al 14,6% de los varones, frente a una tasa general del 7,8%. A esto se suma que muchos de quienes logran insertarse lo hacen en trabajos informales, temporarios o de baja calidad.
Para Maito, la principal causa es el deterioro de los ingresos familiares. "Cuando el salario de los padres deja de alcanzar o alguno pierde el empleo, el aporte económico de los hijos se vuelve indispensable", explicó. Esta situación, agregó, obliga a muchos jóvenes a aceptar empleos precarios que condicionan su desarrollo profesional.











