La inserción laboral de los jóvenes continúa siendo uno de los principales desafíos del mercado de trabajo argentino. Diversos relevamientos recientes muestran que seis de cada diez personas de entre 18 y 24 años trabajan en condiciones de informalidad, una situación que limita sus ingresos, reduce su acceso a derechos laborales y condiciona sus perspectivas de desarrollo profesional. La informalidad laboral implica desempeñarse sin aportes jubilatorios, cobertura de salud, vacaciones pagas ni otras protecciones contempladas por la legislación vigente. Esta realidad afecta especialmente a quienes buscan su primer empleo y encuentran mayores dificultades para acceder a puestos registrados. Especialistas en empleo sostienen que la combinación de bajo crecimiento económico, alta presión tributaria sobre la contratación formal y la falta de experiencia laboral de los jóvenes contribuye a explicar este fenómeno. Además, muchos de los puestos disponibles para este segmento se concentran en actividades como comercio, gastronomía, servicios personales, plataformas digitales y trabajos temporarios, sectores donde los niveles de informalidad suelen ser elevados.
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