El número de ocupados informales subió más de un 11% en los últimos dos años. La tasa de desempleo. Se mantuvo prácticamente sin cambio. La informalidad laboral continúa siendo uno de los principales desafíos del mercado de trabajo argentino. De acuerdo con los últimos relevamientos, la cantidad de personas ocupadas en condiciones informales creció un 11,3% en los últimos dos años, reflejando las dificultades de una parte importante de la población para acceder a empleos registrados y con cobertura social. Los datos muestran que el aumento de la informalidad se produjo en un contexto de recuperación desigual de la actividad económica, donde muchos trabajadores encontraron oportunidades laborales en sectores de baja productividad o con escasa capacidad para generar puestos de trabajo formales.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Qué se entiende por empleo informal Se considera trabajador informal a aquella persona que desarrolla una actividad laboral sin estar registrada ante los organismos correspondientes. Esto implica que no cuenta con aportes jubilatorios, cobertura de salud a través de su empleo, seguro por accidentes laborales ni otros beneficios establecidos por la legislación vigente. La informalidad puede presentarse tanto entre asalariados como entre trabajadores independientes. En muchos casos, las personas desempeñan tareas de manera regular, pero sin un contrato formal que garantice sus derechos laborales. Los sectores más afectados Los especialistas señalan que las actividades vinculadas al comercio minorista, la construcción, el trabajo doméstico y determinados servicios personales concentran buena parte del empleo informal. Además, los jóvenes que ingresan por primera vez al mercado laboral suelen enfrentar mayores dificultades para acceder a puestos registrados. La situación también afecta de manera significativa a mujeres y trabajadores con menores niveles de formación educativa. Consecuencias para los trabajadores El crecimiento de la informalidad tiene un impacto directo sobre la calidad del empleo. Entre las principales consecuencias se encuentran la inestabilidad laboral, menores ingresos, dificultades para acceder al crédito y una menor protección frente a situaciones de enfermedad, accidentes o desempleo. A largo plazo, la falta de aportes previsionales también puede afectar las posibilidades de acceder a una jubilación o generar ingresos suficientes durante la vejez. Un desafío para la economía Los economistas advierten que la expansión del empleo informal no solo repercute en los trabajadores, sino también en el funcionamiento general de la economía. La menor recaudación de aportes y contribuciones reduce los recursos disponibles para financiar el sistema previsional y otros programas de protección social. En este escenario, distintos especialistas coinciden en que la creación de empleo privado formal, la reducción de costos asociados a la contratación y la capacitación laboral aparecen como algunas de las herramientas necesarias para revertir una tendencia que preocupa tanto al sector público como al privado. Mientras el mercado laboral continúa adaptándose a los cambios económicos de los últimos años, la evolución de la informalidad seguirá siendo uno de los indicadores más observados para evaluar la calidad del empleo y las perspectivas de desarrollo del país.