AnálisisAdemás de las cifras de empleo, de fondo está en juego la fortaleza del aparato productivo. Análisis.Aunque el desempleo ha bajado a menos de dos dígitos en el país, la informalidad ha crecido y muchas personas han perdido protecciones laborales, como pensión, ARL y EPS. Foto: Archivo El Tiempo.20.06.2026 04:01 Actualizado: 20.06.2026 04:01

El Registro Estadístico de Relaciones Laborales (Relab) es una operación estadística del Dane que cuenta los vínculos laborales formales registrados en la seguridad social: no mide exactamente “personas empleadas”, sino relaciones laborales, ya sean dependientes en una empresa o independientes que cotizan, por ejemplo, por contratos de prestación de servicios. Su valor está en que permite ver cómo se mueve el empleo formal en el tiempo, por sectores y por tipo de empleador. Y con corte a marzo de 2026, muestra una señal clara: el mercado laboral formal colombiano está perdiendo dinamismo, no en un solo dato, sino en varios frentes al mismo tiempo.La primera señal es la más directa: el empleo formal dependiente pasó de crecer a contraerse. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, Colombia perdió 107.200 relaciones laborales dependientes. El total pasó de 10’380.210 a 10’273.010 relaciones, una caída anual de 1,0 por ciento. El dato preocupa porque marca un cambio de tendencia. En marzo de 2025, la variación anual era positiva, de 1,8 por ciento. Es decir, en un año el mercado pasó de crear a perder relaciones laborales dependientes. LEA TAMBIÉN La debilidad no se limita a las relaciones dependientes: la caída también llegó a los independientes. En marzo de 2026, las relaciones laborales independientes cayeron 2,2 por ciento anual. A esa fecha se estiman 2’537.944, es decir, 57.268 menos que un año atrás. Aunque el nivel sigue siendo superior al de marzo de 2023, la contracción frente a 2025 muestra un cambio reciente de tendencia. Esto importa porque sugiere que la pérdida de dinamismo no está concentrada en una sola forma de vinculación laboral. También toca contratos de prestación de servicios, independientes voluntarios, cooperados y otras categorías homologadas por el Dane.Una tercera señal aparece en el contraste entre empleo público y privado. En marzo de 2026, el sector privado concentraba el 90,61 por ciento de las relaciones laborales dependientes, con 9’308.557 relaciones, y el sector público, el 9,39 por ciento, con 964.453. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, el sector público aumentó en 61.515 relaciones laborales. En contraste, el sector privado perdió 168.715. LEA TAMBIÉN Dónde preocupaEl punto no es que el empleo público deba reemplazar al privado. Esa sería una lectura equivocada. El empleo público cumple una función distinta: proveer bienes, servicios y capacidades del Estado para cumplir sus funciones. La lectura económica relevante es otra: cuando el empleo público crece y el privado cae, el mercado laboral puede estar mostrando una pérdida de dinamismo en su base productiva. El empleo en el sector privado está más directamente conectado con inversión, productividad, competencia, formalización y expansión empresarial. Por eso, una caída de esta magnitud no es solo un dato laboral; también puede ser una señal de menor capacidad de las empresas para sostener y ampliar puestos formales.El ajuste, además, puede tener efectos distintos sobre hombres y mujeres. El Relab muestra diferencias por sexo: en el sector público predominan las mujeres, con el 55,63 por ciento de las relaciones laborales dependientes, mientras que en el sector privado ocurre lo contrario: los hombres representan el 56,36 por ciento y las mujeres, el 43,64 por ciento. Esto significa que los cambios en el empleo público y privado no afectan de la misma forma a hombres y mujeres. Por eso, no basta mirar el número total de relaciones laborales. También importa mirar dónde se están creando o destruyendo esos vínculos. LEA TAMBIÉN Las empresas exportadoras aportan otra señal crítica. Sus relaciones laborales dependientes cayeron 4,0 por ciento en marzo de 2026 comparado con el año anterior. Este dato preocupa porque el deterioro no solo reduce empleo, sino que golpea a empresas conectadas con mercados externos, donde la productividad y la formalización suelen ser claves para sostener puestos de trabajo.La contracción, además, es transversal: abarca nueve de los catorce sectores económicos reportados al comparar marzo de 2026 con marzo de 2025 de acuerdo con el Relab. Esto confirma que la caída nacional del 1,0 por ciento no responde a un solo rubro, sino a una pérdida de dinamismo más amplia en la economía formal. La mayor contracción se concentra en actividades profesionales, científicas, técnicas y servicios administrativos, en las cuales se perdieron 107.050 relaciones laborales, al pasar de 3’411.028 en marzo de 2025 a 3’303.978 en marzo de 2026. Le siguen actividades artísticas, entretenimiento, recreación y otros servicios, con 41.581 relaciones menos; construcción, con 26.517 menos; agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca, con 14.946 menos, e industrias manufactureras, con 12.764 menos. LEA TAMBIÉN También registraron caídas explotación de minas y canteras, con 9.914 relaciones menos; comercio y reparación de vehículos, con 8.213 menos; actividades inmobiliarias, con 6.046 menos, y transporte y almacenamiento, con 5.459 menos. La señal es relevante porque incluye sectores intensivos en empleo, como construcción, comercio, manufactura y actividades administrativas.La séptima señal es la más silenciosa y quizás la más importante: la reducción del número de pequeños y medianos aportantes. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, el número de empleadores de hasta diez trabajadores pasó de 429.891 a 411.198. En el grupo de once a cincuenta trabajadores, el número cayó de 85.465 a 81.621. Esto no es menor. La salida de pequeños aportantes puede anticipar pérdida de tejido empresarial, menor capacidad de contratación y más fragilidad en la base productiva. En un país donde buena parte del empleo depende de micro, pequeñas y medianas empresas, esta señal debería ocupar un lugar central en la discusión. LEA TAMBIÉN Lo de fondoLas siete señales convergen en un mismo diagnóstico: el mercado laboral formal está perdiendo dinamismo desde su base productiva. La caída no es sectorial ni coyuntural. Afecta al sector privado, a los independientes, a las exportadoras y, sobre todo, a los pequeños empleadores que sostienen buena parte del tejido empresarial del país.Lo que vuelve más seria esta señal es que el deterioro se concentra donde menos reversible resulta. Una empresa pequeña que deja de aportar no es solo un registro menos, es un empleador que difícilmente regresa a la formalidad. Y en muchos casos es algo más: buena parte de los micronegocios son vehículos de autoempleo, donde el dueño es también el trabajador. Cuando esa unidad deja de cotizar, la persona no desaparece del mercado laboral; sigue trabajando, pero sin pensión, sin riesgos laborales y con acceso más frágil a la salud. La salida de pequeños aportantes no solo destruye empleos, traslada personas de la protección a la desprotección. A esto se suma el caso de los exportadores: una firma que recorta nómina pierde clientes, certificaciones y conocimiento que tomó años construir. Este tipo de pérdidas no se corrige con un trimestre bueno, se acumula. LEA TAMBIÉN El riesgo, entonces, no es solo perder empleos formales hoy. Es perder la capacidad de generarlos mañana y dejar en el camino a miles de personas que siguen trabajando, pero quedan por fuera de la seguridad social. Un mercado laboral formal robusto requiere remuneraciones que protejan el ingreso y, a la vez, empresas capaces de sostenerlas y ampliar nómina. Las cifras sugieren que esa segunda condición se está erosionando. Y mientras más tiempo pase sin atenderla, más costoso será recuperarla. Colombia estaría perdiendo no solo relaciones laborales formales, sino el aparato productivo que las genera.(*) Economista y profesional en finanzas y comercio internacional, con maestría en Economía de las Políticas Públicas. (**) Razón Pública es un centro de pensamiento sin ánimo de lucro que pretende que los mejores analistas tengan más incidencia en la toma de decisiones en Colombia. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.