Sin apenas darnos cuenta, hemos llenado nuestras casas de pantallas: televisores, tabletas, ordenadores, asistentes domésticos y, por supuesto, teléfonos móviles ocupan cada vez más estancias del hogar. Incluso los espacios destinados al descanso se han convertido en lugares en los que las notificaciones, los mensajes y los contenidos interrumpen constantemente por nuestra atención. Esta deriva ha convertido nuestros hogares en un infierno de lo que se denomina la atención fragmentada. Algo que nos está incluso llevando a perder la memoria. Contra esto ha surgido una tendencia contraria, sobre todo en Estados Unidos, que apunta en dirección contraria a la de las casas conectadas: las llamadas habitaciones analógicas.Favorecer el descansoLos dormitorios son las estancias perfectas para convertirse en habitación analógicaMuchas habitaciones de niños y adolescentes son hoy espacios de aislamiento tecnológicoXavier Cervera / PropiasSon espacios en los que se reduce al mínimo la presencia de tecnología digital. No hay teléfonos móviles, televisores ni ordenadores. Solo permanecen los aparatos imprescindibles o aquellos que por su naturaleza no exigen una atención constante: una lámpara, una radio, un tocadiscos o incluso una antigua pletina de casete.La propuesta consiste en establecer una especie de pacto con nosotros mismos. Al entrar en esa habitación, dejamos fuera las notificaciones y la necesidad de comprobar continuamente qué sucede en una pantalla. El espacio puede emplearse para leer, conversar, jugar, escuchar música o, sencillamente, descansar y mirar por la ventana.Lee tambiénPero si nos centramos en la realidad de España, donde muchas viviendas no andas precisamente sobradas de espacio, la idea de tener una habitación de este tipo debe plantearse de otra manera con los precios actuales de la vivienda. Los dormitorios son las estancias perfectas para lograr crear un espacio de este tipo. Expulsar pantallasTener un despertador en lugar de un teléfono móvil es una forma de empezarAunque pueda parecerlo, no es lo mismo tener un despertador analógico que un móvilGetty Images/iStockphotoTodo empieza por algo tan simple como tener un despertador en lugar de un teléfono móvil en la mesita de noche. También puede ser útil evitar la televisión en el dormitorio, dejar los dispositivos cargando en otra habitación o reservar un rincón concreto para leer y escuchar música sin interrupciones.La desconexión no depende únicamente de retirar aparatos. También intervienen la distribución del espacio, la iluminación, los materiales y el ruido. Un entorno sencillo, con pocos elementos visuales y una luz agradable, puede favorecer la calma y ayudar a que la mente abandone el ritmo acelerado impuesto por las pantallas.Jordi Iranzo trabaja en el diseño de interiores con su socia Àngela Montagud en Clap Studio. Hace 10 años ya empezó a interesarse por la desconexión digital en su proyecto experimental Soufuu. Un espacio de solo tres metros cuadrados pensado para desconectar y fomentar las interacciones, una obra que seguramente influyó para esta pareja recibieran en 2023 el premio Premio Nacional de Diseño en la categoría de Jóvenes Diseñadores.El santuario del yo es una espacio diseñado para analizar nuestra relación con las pantallas.Clap StudioEn uno de sus proyectos recientes, El santuario del yo, Clap Studio plantea un espacio inspirado en un baño futurista y construido mediante espejos, superficies metálicas y reflejos deformados.“Poníamos mensajes en los que decíamos: ‘Este también eres tú’ o ‘Este aún eres tú’. La idea era mostrar que vernos distorsionados o vernos tal y como somos forma parte de la misma realidad”, explica Iranzo en la conversación telefónica que mantenemos con él.El proyecto funciona como una crítica a la presión por construir una identidad permanente ante los demás, especialmente en las redes sociales. “Tenemos que ser nosotros mismos, sin estar siempre aparentando o intentando convertirnos en alguien que no somos”, señala el diseñador.La propuesta muestra cómo el diseño puede crear lugares de introspección y ayudar a romper, aunque sea temporalmente, con la exposición constante a los estímulos exteriores.Un reloj inteligente puede permitirnos bien configurado poder estar más desconectados de otras pantallasAppleEl concepto puede extenderse incluso a determinados dispositivos digitales. Un reloj inteligente, por ejemplo, puede servir para dejar el teléfono fuera del dormitorio y recibir únicamente avisos realmente importantes. Para que funcione como herramienta de desconexión parcial, sin embargo, debe configurarse de manera restrictiva.Resistirse a la economía de la atenciónLa artista y escritora estadounidense Jenny Odell lleva años reflexionando sobre la necesidad de proteger nuestra atención. En su libro Cómo no hacer nada, resistirse a la economía de la atención, Odell sostiene que desconectar no significa permanecer inactivo, sino dejar de responder continuamente a los estímulos y exigencias de las plataformas digitales. Su propuesta consiste en dirigir de nuevo la atención hacia el entorno físico, las personas y aquellas actividades que requieren tiempo y observación.​​Odell, artista multidisciplinar y antigua profesora de arte y diseño en la Universidad de Stanford, profundizó posteriormente en esta cuestión en Salvar el tiempo. En este libro cuestiona una concepción de la vida dominada por la productividad, los horarios y la idea de que cada minuto debe ser aprovechado. Las habitaciones analógicas pueden entenderse como una aplicación doméstica de ese pensamiento: lugares en los que el tiempo deja de medirse por el número de mensajes respondidos o tareas completadas y recupera un ritmo más personal.